Prueba BMW X5 xDrive30d Steptronic 265 CV Pack M

Si queremos ver la evolución de los modelos SUV en el mercado podemos verlo de dos formas. Por un lado, el incremento de las ventas de este tipo de vehículos; por otro, echar un vistazo a cómo se han adaptado las marcas a tal demanda. Y es que esta moda empezó con grandes y lujosos modelos, pero se ha ido extendiendo por todos los segmentos inferiores. Hoy por hoy las ventas de modelos SUV, crossover, todo camino, o como queramos llamarlos, ya suponen más del 40 % de las comercializaciones de turismos en España.

BMW es una de las firmas que mejor representa esta “moda SUV”. En 1999 llegaba el primer todo camino o SAV (como ellos lo denominan por Sport Activity Vehicle), el BMW X5, y rápidamente se convertiría en todo un éxito. Ahora, 20 años después y gracias a la cesión de BMW Adler Motor -concesionario oficial en Toledo-, probamos su nueva y cuarta generación, un coche que actualmente se encuentra acompañado por otros cinco modelos X. Y es que la gama X de la marca ya representa más de un tercio de las ventas globales de BMW.

El X5 ha ido evolucionando según avanzaba el mercado, las demandas y la tecnología, pero siempre ha sido un referente y un coche fiel a su origen, buscando un buen trato a sus pasajeros y un interior de lo más espacioso. Pese a su carrocería, no es un todo terreno puro. Es un coche pensado para viajar con el máximo confort por autopista, pero que no le teme a salir del asfalto. Probablemente tenga más miedo de salir de lo negro el propietario que el propio coche.

Casi 5 metros de eslora y un diseño evolutivo

Las dimensiones exteriores del BMW X5 son 4.922 mm de longitud, 2.004 de anchura y 1.745 de altura. Por su parte, la distancia entre ejes es de 2.975 mm. Los ángulos de ataque y salida son de 25 y 22 grados respectivamente, mientras que el ventral es de 20 grados gracias a su distancia al suelo de 214 mm. Por si te lo preguntas, su capacidad de vadeo es de 50 cm.

No quiero entretenerme demasiado con el diseño exterior, ya que os hemos preparado muchas imágenes y un extenso vídeo en el que apreciar todos y cada uno de los detalles; así que lo vamos a analizar un poco por encima. Como veis, no es un cambio estético brutal respecto a la generación predecesora, sino que se trata de una evolución lógica que moderniza el conjunto pero que sigue permitiéndolo reconocer como un modelo SUV de la firma bávara.

Del nuevo BMW X5 podemos destacar la gran superficie de sus riñones frontales. A mí, personalmente, no me termina de convencer que sean tan grandes -y mucho menos en los nuevos X7 o Serie 7-. ¿No te parece que los riñones “se comen” casi todo el frontal? Cuestión de gustos… Siguiendo con el frontal, los faros también han sido rediseñados y, en esta unidad, equipa el sistema Láser LED de iluminación frontal, que garantiza un gran alcance en autopista. Los pilotos traseros son Full LED y tienen un diseño totalmente nuevo.

La parrilla con la tradicional forma de doble riñón de BMW abre o cierra unas lamas para permitir o no el paso de aire hacia el vano motor y los radiadores. Cuando el motor está frío, la parrilla permanece cerrada para alcanzar cuanto antes la temperatura óptima. Si la temperatura del refrigerante se eleva, la parrilla abre para enfriar el motor. Además, la segunda ventaja es que cuando está cerrada favorece la aerodinámica.

Como veis, nuestra unidad presenta una estética muy dinámica. Esto se debe a que está configurada con el paquete deportivo M tan mítico en la compañía alemana. Los paragolpes son más agresivos y con formas más marcadas, aporta algunos detalles en negro brillante para crear un mayor contraste y recibe nuevas taloneras. Además, todas las protecciones inferiores y los arcos de rueda utilizan el mismo color de la carrocería.

Por si te lo preguntas, esas llantas -que no parecen tan grandes por quedar proporcionadas con la gran envergadura del coche- son de 21 pulgadas. Calzan neumáticos de 275 mm de anchura delante y 315 mm detrás. Sí, las llantas son opcionales, como también lo es el sistema de frenos deportivo que esconde unos discos sobredimensionados que, su vez, son atacados por grandes pinzas azules marcadas con el logo “M”.

No quería dejar a un lado las salidas de escape. Y es que podrán gustar más o menos, pero al menos en este BMW X5 con paquete M son reales y 100 % funcionales. Lo destaco porque muchas marcas simulan con falsas colas de escapa que están en el paragolpes, aunque la realidad es que las ocultan por debajo del parachoques. ¡Minipunto para BMW!

Lo esperado, una gran calidad en el interior

Llega el momento de abrir la puerta y acceder al habitáculo. Igual que justo antes os comentaba lo bien que me parecía que utilizara salidas de escape reales, me ha sorprendido que las puertas no tengan un sonido de gran calidad al cerrar. Ya sabéis a qué me refiero, ese sonido bien amortiguado y de sellado que todo coche de cierto nivel merece. No es que suene a que se va a desmontar cada vez que cerramos la puerta, ni mucho menos, pero creo que tendrían que haberlo cuidado más. Bajo mi punto de vista, este es un punto fundamental en todo coche lujoso.

Dejando a un lado ese “penalti” cometido, poco más podemos criticar al X5 una vez estamos en su interior. La calidad y el cuidado por los detalles es sobresaliente. Todo está muy bien rematado, hecho con el mayor de sus esmeros. Dan ganas de pasar la mano por cada uno de sus paneles, más aún en el acabado madera de las inserciones que trae la unidad de pruebas. Por supuesto, no aparecen ruidos indeseables al presionar en uniones críticas del salpicadero o en la consola central, ni tampoco al circular por asfaltos rotos.

Siguiendo en el habitáculo, BMW por fin ha decidido implementar un cuadro de instrumentos digital en sus nuevos productos. El BMW X5 es uno de los primeros coches en utilizar esta pantalla de 12,3 pulgadas que aporta un diseño más tecnológico al tradicional diseño interior de la compañía. El cuadro se ve perfectamente y no es nada complicado de utilizar. Si miramos al frente, el Head-Up Display ayuda a que captemos todas las informaciones sin desviar absolutamente la vista de la carretera.

La pantalla de infoentretenimiento, que reúne todos los sistemas del vehículo, es muy grande. Se puede manejar de forma táctil, aunque la marca ha mantenido el famoso mando iDrive para que controlarla durante la marcha sea más seguro e intuitivo. Junto a este mando circular aparecen algunos pulsadores de acceso directo y, a su izquierda, los diferentes modos de conducción del vehículo.

Dicha pantalla cuenta con un básico reconocimiento de gestos para modificar el volumen del audio o pasar a la siguiente emisora. Ya lo probamos en el X3, pero en el nuevo BMW X5 funcionaba bastante mal, no obedeciendo prácticamente nunca. Tal vez solo sea un problema de calibración en esta unidad.

Como es habitual en los coches de cierto tamaño, tenemos bastantes huecos en el interior para vaciar los bolsillos, colocar botellas de agua, dejar objetos más o menos grandes y distribuirlos por el habitáculo. Los huecos de las puertas, tanto de las delanteras como de las traseras, son bastante generosos, al igual que el cofre que tenemos bajo el reposabrazos. En la consola, por delante de la palanca de cambios, hay otro hueco con tapa que tiene superficie de carga inalámbrica.

Espacio real para 5 personas

Por habitabilidad, ya te puedes imaginar que en las plazas delanteras tenemos espacio más que de sobra para personas de cualquier talla. Además, los asientos delanteros cuentan con reglajes eléctricos y memoria, siendo también eléctrica la regulación del volante. El asiento del conductor permite regular la anchura de las “aletas”, para apretar más o menos dependiendo de la talla del conductor. Pero lo importante no está en las plazas delanteras, sino en las traseras.

Gracias a su batalla de prácticamente 3 metros, 2,97 para ser exactos, la segunda fila nos permite viajar aquí detrás con mucho confort y espacio más que de sobra en todas direcciones. Con el asiento del conductor regulado a mi 1,76 de altura, en la plaza trasera me quedan algo más de 20 centímetros para llegar a rozar con las rodillas en el respaldo. Por altura tampoco hay el más mínimo problema.

Como es habitual, la plaza central siempre es algo más estrecha e incómoda, pero en este caso podemos plantearnos sin miedo un viaje ocupando también este asiento. Esto se debe a que el túnel de transmisión es muy poco intrusivo, la anchura de la carrocería es generosa y a que, pese a contar con techo panorámico, aún quedan varios centímetros para rozar con la cabeza.

Entre otros detalles de las plazas posteriores, tenemos climatizador de cuatro zonas, salidas de aire en los pilares centrales, bolsas para guardar revistas y reposabrazos con hueco para guardar algún objeto y dos portabotellas. Lo que no termino de entender es que esta segunda fila no permita ajustes de inclinación del respaldo ni regulación longitudinal para repartir el espacio del maletero. No entiendo como en un coche tan grande y familiar como este BMW X5 no lo trae; más aún sabiendo que hay versiones de 7 plazas, aunque la nuestra es de 5.

Y un buen maletero

La capacidad de carga depende de si estamos ante una versión de 5 o 7 plazas. En el caso del BMW X5 homologado para 5 personas, como el que probamos, tenemos 645 litros de maletero a nuestra disposición, los cuales son ampliables hasta 1.860 si abatimos los asientos traseros. Las variantes de 7 plazas, cuando se utilizan solo 5, cuentan con 575 litros. El único “pero” es que el estor cubre equipaje no queda muy alto respecto al piso, por lo que la sensación que nos queda es que podrían haber sacado bastantes más litros de capacidad.

Gama mecánica del BMW X5

Por el momento la gama mecánica del BMW X5 es bastante sencilla, limitándose a dos versiones diésel -con 265 y 400 CV- y una de gasolina -con 340 CV-. Pronto llegará un híbrido enchufable que se denominará xDrive45e, presumiendo de casi 400 CV y una autonomía eléctrica cercana a los 80 kilómetros. Más tarde esperamos la aparición de un extremo BMW X5 M.

Versión Motor Potencia y par
Versión Motor Potencia y par
xDrive30d 6 en línea de 2.993 cc. 265 CV y 620 Nm
M50d 6 en línea de 2.993 cc. 400 CV y 760 Nm
xDrive40i 6 en línea de 2.998 cc. 340 CV y 450 Nm

Técnica y prestaciones del BMW X5 xDrive30d

El BMW X5 xDrive30d es una variante muy lógica para un coche así en nuestro país. Su motor de 3 litros, 6 cilindros en línea y 24 válvulas con sobrealimentación ofrece un rendimiento suficiente para moverlo con bastante soltura. Desarrolla 265 CV a 4.000 vueltas y un enorme par motor de 620 Nm desde solo 2.000 revoluciones.

Si unimos este motor a la caja de cambios automática Steptronic de 8 marchas y a la tracción integral xDrive -que envía par al tren delantero cuando detecta que el trasero puede perder motricidad-, obtenemos una aceleración de 0 a 100 km/h en solo 6,5 segundos. La velocidad máxima es de 230 km/h. Es decir, es un coche muy solvente. Por otro lado, su consumo mixto homologado es de entre 6 y 6,8 litros (depende del tipo de llanta y neumático utilizado).

Al volante: Pese a su estética, su hábitat es la autopista

Llega el momento, ahora sí, de abrocharse el cinturón y ver qué tal se comporta este BMW X5 xDrive30d. Cuando conduces un coche como este, de casi 5 metros de largo y otros 2 de ancho, los sitios estrechos y parkings dan más respeto que nunca; más aún si, además, sumamos el hándicap de que se trata de un coche premium que parte de los 76.000 euros sin extras.

El radio de giro es amplio, lo que siempre dificulta las maniobras. Nuestra unidad no tiene el opcional del eje trasero directriz y, aunque no lo he probado en el X5, es garantía de un notable plus de agilidad tanto a la hora de aparcar como en carreteras muy lentas, pues reduce el radio de giro y tarda menos en dibujar la trazada. Además, luego en autopista también facilita los cambios de carril. Un extra muy a tener en cuenta.

Pese a la ausencia de la dirección en el tren trasero, no hemos tenido demasiados problemas a la hora de maniobrar en ciudad. Y esto se debe a que el sistema de cámaras 360 grados con configuración proyecta en la pantalla central unas imágenes de gran calidad. Ya lo dije el año pasado cuando probé el X3 y lo vuelvo a decir en el X5: para mí, el mejor sistema de cámaras del mercado, o al menos de cuantos he probado.

No quiero olvidarme de un extra que me ha llamado bastante la atención, y es el Parking Assistant Plus (lo mostramos más claramente en el vídeo). Activándolo, permite al coche circular marcha atrás moviendo por sí mismo el volante y haciendo que realice exactamente el mismo recorrido que hicimos hacia delante durante un máximo de 80 metros. Esto es bastante interesante en garajes, aparcamientos complicados o en sitios muy estrechos. La única pega es que solo funciona marcha atrás, es decir, que si hacemos varias maniobras para aparcar o para llegar a un punto (cambiando entre marcha adelante y marcha atrás), no funciona. Si fuera así, sería mucho más aprovechable.

Saliendo ya de la ciudad y las calles estrechas, en carreteras viradas, el BMW X5 tampoco se encuentra del todo a gusto. Pesa 2,2 toneladas y mide 5 metros de largo por 2 de ancho, por lo que no podemos esperar una gran agilidad. La suspensión adaptativa M -que no es la neumática-, absorbe bastante bien los baches y tampoco permite grandes inclinaciones de la carrocería a alto ritmo; pero debido al centro de gravedad alto y al peso no transmite una confianza al conductor como, por ejemplo, la de un BMW Serie 5.

Como es lógico, al BMW X5 le gusta estar en las vías rápidas. Es un coche diseñado para las autopistas y autovías. Un coche pensado para devorar kilómetros sin problemas y sin fatigas. Ponemos el modo confort y el control de crucero adaptativo y, simplemente, esperar que pase el tiempo hasta que lleguemos a nuestro destino. Su calidad de rodadura es muy alta, tanto que, pese a ser un SUV, tenemos la sensación de ir más lentos de lo que nos indica el velocímetro.

Esto se debe a la baja sonoridad del motor incluso a alta velocidad y al buen aislamiento del ruido que producen las ruedas, y es que recuerda que calza unas gigantescas llantas de 21 pulgadas con gomas runflat de 275 mm de ancho en el tren delantero y 315 en el trasero. Ya te digo que hacen ruido, pero queda totalmente filtrado en su interior. En cuanto a aerodinámica, está mejor aislado que la gran mayoría de coches, pero si nos fijamos apreciamos algunos ruidos que provienen de los espejos exteriores. En cualquier caso, nada de gran importancia.

Por último, toca hablar del comportamiento de su motor. Como decía en la descripción técnica, este seis cilindros diésel de 3 litros da 265 CV y 620 Nm. Soy de los que siempre dice que mejor que sobren caballos y Newton Metro a que falten. En este caso, no considero recomendable la versión M50d a no ser que se quieran unas prestaciones muy, muy elevadas; algo un poco contraproducente en un SUV.

La motorización xDrive30d es suficiente para mover con bastante soltura al BMW X5 en todo momento. Acelera muy fuerte desde abajo, recupera bien para afrontar con mucha garantía los adelantamientos y además en autopista a máximos legales tiene un consumo muy aceptable -para el tipo de coche- de entre 8 y 9 litros. Además, pese a ser diésel, me ha sorprendido su sonido, pues es un tono agradable incluso acelerando muy fuerte.

Dicho propulsor se asocia con una caja de cambios automática Steptronic con 8 marchas prefijadas. Esta caja se comporta de forma suave a la hora de arrancar y maniobrar a muy baja velocidad, y luego es suficientemente rápida para cambiar cuando jugamos con ella en modo secuencial, aunque es cierto que en reducciones se lo piensa algo más que a la hora de saltar a una velocidad superior.

Conclusiones

Llega el momento de recapitular y sacar unas conclusiones breves a modo de resumen. Es difícil poner pegas a un coche que supera los 100.000 euros como este BMW X5; pero siempre se puede mejorar y hay cosas que, a mi gusto, no terminan de convencerme; y hablo más allá de la estética o del hecho de optar por una carrocería de estilo todo terreno para un coche que apenas pisará la tierra, con el exceso de gasto que ello supone y la peor dinámica respecto a una berlina de similar espacio.

Las tres principales “pegas” que puedo sacarle al X5 es que el sonido al cerrar las puertas debería transmitir una mayor calidad, pues ese toque siempre es muy importante cuando se quiere demostrar que hablamos de un coche lujoso. Por otro lado, la ausencia de ajuste de la segunda fila de asientos, ni en longitud ni en inclinación del respaldo, me ha parecido un fallo grabe en un coche tan grande. Por último, la sensación es que la altura en el maletero desde el piso hasta el estor enrollable podría ser mayor para aprovecharlo aún mejor. No son “peros” de vital importancia, pero conviene mencionarlos.

En el lado opuesto, me ha gustado mucho calidad general percibida en su interior, con materiales muy bien escogidos y ensamblados entre sí. Da gusto en ese sentido. También es destacable el funcionamiento de su motor diésel 30d y su fabulosa respuesta, así como la combinación con el cambio automático. Por último, toda la tecnología que puede utilizar este coche, no ya solo en infoentretenimiento, sino especialmente en seguridad y asistentes a la conducción.

Siempre que hablamos de una marca premium aparece el tema del precio. El BMW X5 parte de los 72.800 euros en versión 40i; arrancando en 76.000 el 30d que hoy probamos. El caso es que, de serie, se echan en falta muchos sistemas, equipamientos o tecnologías que deberían entrar en esos más de 70.000 euros. Para que os hagáis una idea, nuestra unidad, con mucho equipamiento pero sin llegar a ser “full”, supera los 100.000 euros según el configurador… Realmente lo que menos nos gusta de este coche es eso, su precio.

Agradecimientos de nuevo a Adler Motor, concesionario oficial BMW y MINI en Toledo, por la cesión de esta unidad de pruebas.

Equipamiento BMW X5

  • Caja de cambios automática
  • Volante deportivo forrado en cuero
  • Alarma
  • Barras longitudinales de techo en aluminio satinado
  • Asientos deportivos delanteros
  • Luz interior ambiental
  • Sensores de aparcamiento delanteros y traseros (PDC)
  • Aparcamiento asistido
  • Faros antiniebla de LED
  • Llamada automática de emergencia
  • Connected Package Professional
  • BMW Live Cockpit Professional
  • Llantas de aleación ligera de 18 pulgadas
  • Garantía extendida 3 años/200.000 kilómetros
  • Tapicería de cueron Vernasca
  • Control por gestos
  • Sistema de audio HiFi

Precios BMW X5

Respecto a los precios, el BMW X5 arranca, por el momento, en los 72.800 euros de su versión xDrive40i. Posteriormente, la gama de mecánicas diésel y gasolina se irá ampliando, esperando también la llegada de una versión híbrida enchufable en 2019, denominada BMW X5 xDrive45e iPerformance.

Versión Potencia Transmisión Precio
Versión Potencia Transmisión Precio
X5 xDrive40i 340 CV Automática 72.800 euros
X5 xDrive30d 265 CV Automática 76.000 euros
X5 M50d 400 CV Automática 111.900 euros

Opinión del editor

BMW X5
  • Valoración del editor
  • Puntuación 4 estrellas
72.800 a 111.900
  • 80%

  • BMW X5 xDrive30d
  • Reseña de:
  • Publicado el:
  • Última modificación: 18 de febrero de 2019
  • Diseño exterior
    Editor: 70%
  • Diseño habitáculo
    Editor: 80%
  • Plazas delanteras
    Editor: 95%
  • Plazas traseras
    Editor: 85%
  • Maletero
    Editor: 75%
  • Mecánica
    Editor: 90%
  • Consumos
    Editor: 85%
  • Confort
    Editor: 85%
  • Precio
    Editor: 60%

Pros

  • Comportamiento del motor
  • Calidad en la mayoría de detalles interiores
  • Confort de marcha en autopista

Contras

  • Precio final con opcionales
  • Ausencia de regulación de la segunda fila de asientos
  • El maletero podría ser más práctico y aprovechable

Galería de imágenes BMW X5

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