Prueba Peugeot 508 1.6 e-HDi Allure CMP (III): En marcha

Me acerco al 508 que está esperándome aparcado, agarro la manilla del conductor, tiro de ella y la puerta se abre mientras se despliegan los espejos retrovisores, tiene sistema de acceso y arranque sin llave. Me monto y me cuesta un poco más de lo normal dar con el botón de arranque, que resultó estar a la izquierda del volante. Piso el freno y lo pulso para que el motor arranque.

Es evidente que se trata de un motor diésel por la rumorosidad, que no es excesiva ni en frío, si bien hasta que coge la temperatura de funcionamiento transmite algunas vibraciones al volante. Dejo calentar el motor mientras me acomodo, programo el GPS, el Bluethooth y de paso enfrío el habitáculo con el climatizador a tope. Toca iniciar la marcha.

Esta unidad del 508 con motor 1.6 hdi de 112CV y Stop & Start que hemos probado para vosotros cuenta con una caja de cambios manual pilotada. Se trata de una caja de seis relaciones normal y corriente, con la salvedad de que el accionamiento del embrague que sustituye al pedal y el accionamiento de las marchas es realizado por un circuito hidráulico controlado electrónicamente. De ahí que tuviese que pisar el freno y no el embrague para arrancar. Para iniciar la marcha es suficiente engranar la posición A de la planca selectora, de tacto exquisito por cierto y que cae en una buena posición. Si, es la posición A y no la D como en un automático, porque los cambios pilotados de PSA tienen las opciones R->;N->;A y M de manual mientras que un automático tiene P->;R->;N->;D y la M.

Tras insertar la A y soltar el freno el coche avanza ligeramente y sin brusquedades. Según vamos cogiendo velocidad y la caja de cambios va cambiando de marcha noto algo que no me gusta mucho (y que sabía que lo iba a notar, pues ya había conducido un Citroën C4 con esta combinación de motor y caja). Se trata de los cambios de marcha, que son bastante lentos y no del todo suaves. Además la caja es lenta en respuesta desde que pisas el acelerador a fondo y realmente empieza a zumbar.

Ciertamente al principio cuesta hacerse a una caja así, sobre todo si ya hemos conducido algún tipo de cambio automático, como un doble embrague o un CVT, pero al cabo de los días te acabas acostumbrando hasta tal punto que la única pega achacable llega a ser la falta de respuesta inmediata.

El primer trayecto que hice con el 508 fueron unos 380 kilómetros, la mayoría de autovía. Sin duda el 508 es un tragamillas, incluso con este motor y esta caja de cambios. A 120 por hora circulamos en la zona de par máximo del motor y siempre hay buena respuesta por lo que no tenemos que sufrir el inconveniente de la lentitud del cambio pilotado. Además el nivel de rumorosidad es muy bajo. A regimenes normales el motor no se escucha en el habitáculo y el ruido aerodinámico y de rodadura es bastante contenido, lo que se agradece de cara a viajes largos.

Cuando salimos a carretera la cosa puede complicarse un poco más, sobre todo si vamos con peso (cinco personas y equipaje). Aquí la mayor pega la volvemos a encontrar el las reacciones del cambio, que cambia de marcha a bajas revoluciones y luego en muchos casos el coche se ahoga hasta que buelve a reducir, la solución es fácil y la aconsejo cuando circulemos por carretera: Pulsar el botón S de Sport, que cambia a regímenes más altos y nos permite una circulación más fluida por carretera. Si que es cierto que si habitualmente vamos a ir cargados (cinco personas y algo de equipaje) es mejor que optemos por una mecánica más potente si queremos un 508, pues con esta unidad si sumamos una potencia moderada con una caja de cambios de reacciones lentas tendremos que planificar muy mucho los adelantamientos, sobre todo si pretendemos adelantar partiendo desde la misma velocidad que el vehículo precedente.

Si lo que queremos es una conducción más deportiva en carretera volveremos a encontrar la pega en las reacciones de cambio. Aunque circulemos en manual, que sería lo suyo para que no nos cambiase de marcha en momentos inoportunos, la velocidad de cambio sigue siendo lenta, además las levas que hay fijas tras el volante, tienen para mi gusto una longitud demasiado corta en su parte inferior, y muchas veces se nos puede “acabar” la leva si estamos girando y tenemos que desplazar la mano por el volante para llegar a ella. Yo las prefiero solidarias al volante, y si son fijas más grandes para que podamos cambiar en casi cualquier situación.

Dejando al margen el cambio, que parece esto un monográfico sobre el tema, el comportamiento del 508 es excepcional. Llegará a irse de morro si vamos muy pasados, sí, pero la estabilidad en curva y la pisada sólida nos transmiten buenas sensaciones. Además no nos moveremos del sitio gracias al buen agarre que ofrecen las orejas de los asientos. La dirección tiene un buen punto entre dureza y asistencia y sin ser la más directa del mercado cumple más que de sobra en un coche cuya finalidad no es ir de rallyes.

En ciudad la caja de cambios cumple bien su cometido (juro que enseguida dejo de mencionarla), con la excepción de que estemos en un atasco avanzando pocos metros y parando constantemente. Tampoco me gustó mucho el hecho de acercarse a algún cruce o rotonda en segunda a baja velocidad y que al querer acelerar, cuando te estás incorporando el coche te deja vendido cuando reduce de segunda a primera. Sin duda sería mucho más seguro y cómodo la falta de respuesta de ir a un régimen demasiado bajo que un cambio de marcha lento cuando lo que necesitas es salir pitando. Para eso tendriamos que saber jugar con el acelerador o bien manejar el coche en manual a través de la palanca selectora o las levas tras el volante, pero yo en ciudad prefiero ir en modo completamente automático, voy más relajado.

En estos recorridos urbanos es cuando más entrará en funcionamiento el sistema de parada de arranque. Por debajo de los 8 kilómetros por hora el motor se para, lo que en muchos casos puede ser molesto (maniobras a baja velocidad o al acercarse a cedas). Yo muchas veces optaba por desconectarlo, pero el botón quedaba bastante a desmano. Si que hay que reconocer que el arranque es rapidísimo, al soltar el freno el motor se enciende antes de que lleguemos a pisar el acelerador. En este aspecto no le podemos reprochar nada a este sistema que nos ayuda a reducir los consumos.

A la hora de aparcar y maniobrar por ciudad nos será útil el sensor de aparcamiento posterior, pues como en todas las berlinas no vemos donde acaba. Echaremos en falta un sensor delantero que es opcional. Hay que tener en cuenta que es un coche bastante grande en todas sus cotas, pero no me ha parecido un inconveniente para circular por ciudad (salvo que sean cascos históricos con calles muy estrechas) gracias a que la visibilidad por los espejos es francamente buena y el pilar C no resta mucha visibilidad.

Para concluir con la parte dinámica toca hablar de los consumos. Parcos, pero parcos parcos de verdad. Durante la prueba realicé 1350 kilómetros a una media de 57km/h con un gasto medio de 5.7 litros a los 100, que me parece excelente, pues tenemos recorridos urbanos, carretera con carga y a ritmos rápidos, autovía y conducciones irreales de conducción (aceleraciones bestias, sesión de videos…). La reserva saltó a los 1060 kilómetros.

En carretera en modo prisa (es decir acelerones y frenadas para intentar llegar 2 segundos antes a destino) y con carga podriamos rondar los 6.5 litros, que no es para nada alto, teniendo en cuenta que el motor giró a altas vueltas parte del recorrido y a la velocidad superior a la legal. Si vamos tranquilos los 5 o 5.5 litros en función de las condiciones no son una meta complicada.

En autovía es cuando es realmente económico. En 380 kilómetros de viaje me marcó 5 litros exactos, mientras la vuelta de ese mismo viaje concluyó con 4.8 a una velocidad meida de 100km/h. Si que es ciero que a la vuelta circulé más tiempo sin aire acondicionado.

Y para conluir con esta prueba con la que tanto he disfrutado, mañana sacaremos una conclusiones sobre esta unidad y sobre el 508 en general, buscando el módelo ideal dentro de la gama.
Podeis leer el resto de la prueba de este Peugeot 508 en:

 

 

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