Prueba Peugeot 508 1.6 e-HDi Allure CMP (II): Por dentro y por fuera

Ciertamente el nuevo Peugeot 508 es un coche que llamá la atención. Durante la semana que lo tuve a varias personas ajenas al mundo de la automoción les encantó el coche o les sorprendio en algunos aspectos. Como anécdota, antes del análisis, cuando estaba guardando mi mochila en el maletero en la puerta del parque de prensa de Peugeot, un señor se me acercó y me preguntó a ver cómo abría el maletero (en este coche se abre pulsando el 0 de 508 y la tapa se levanta hasta arriba), vaya susto me dió el jodío.

Si lo miramos por fuera tiene un diseño deportivo a la vez que elegante, con un frontal muy Peugeot que es tal vez, la parte que menos puedas gustar a la gente, porque la trasera ha gustado más, sobre todo si se circula de noche con las luces dadas. A pesar de las considerables dimensiones del coche (casi 4,8 metros de largo y 1,85 de ancho) el 508 no se siente tan grande a primera vista, no da sensación de mamotreto y sorprende el espacio para ocupantes.

Cuando entramos al interior nos cuesta creer que estemos en un Peugeot, sobre todo si llevamos años sin montar el alguno. La calidad de acabados y el abundante equipamiento ponen el coche a la altura de otros rivales más caros y de mayor pedigrí. La parte superior del salpicadero y de las puertas está acabada en plástico blando de muy buen tacto. La parte baja ya es de plástico duro, algo más tosco al tacto y sí mejorable, aunque pudiera ser peor. La consola central está acabada en un plástico negro lacado, que se ensuncia bastante fácilmente, aunque también se limpia bien. Lo cierto es que se trata de un coche bien rematado, donde solo podemos encontrar una pequeña falta de calidad en la portezuela en la que se encuentran los mandos del Head Up Dispay, Start Stop y sensores de parking.

La tapicería de esta versión Allure, con cuero y tela me pareció excelente. Parece resistente y tiene un buen tacto. Además los asientos tienen unas generosas orejas que sujetan el cuerpo a las mil maravillas, aunque son tan prominentes que los conductores mas descuidados a la hora de montarse es probable que tengan que “remendar” los asientos con el paso del tiempo y los kilómetros. Si que he echado en falta algún ajuste más a parte del longitudinal, zona lumbar y altura para encontrarme 100% cómodo, aunque para nada iba incómodo. Como opción los asientos totalmente eléctricos traen hasta regulación de longitud de la banqueta.

La única pega que tiene el interior del 508 es la prácticamente inexistencia de huecos donde vaciarnos los bolsillos. Y resulta curioso que cuanto más equipamiento tiene un 508 menos huecos tiene, pues estos son sustituidos por los mandos de distintos sistemas. A mi me gusta vaciarme los bolsillos cuando voy a hacer trayectos medios o largos y no tenía donde dejar las cosas.

Tras los mandos que controlan el GPS hay un hueco donde solía dejar la llave y si acaso el móvil, pero la cartera y alguna otra cosa que pudiera llevar encima (gafas, reloj) etc no sabía donde dejarlas. Solo había dos opciones, el apoyabrazos central (donde estan las tomas USB AUX y de 12V) que tiene un hueco reducido o el bolsillo de la puerta del conductor. El pequeño cenicero también puede ser práctico para dejar algo. La guantera principal, tapizada, refrigerada y con luz, tiene unas formas raras y no es excesivamente amplia. Si yo tuviese un 508 tendría que practicar cual tetris donde guardar todo lo que llevo en el coche. Sería de agradecer algún portagafas.

Cuando estamos sentados en el asiento del conductor con el asiento ya a nuestro gusto, toca poner el volante en su sitio. Es regulable en altura y profundidad. Luego podemos introducir los datos en el GPS, situado entre los aireadores centrales. Es bastante intuitivo, pero la forma de introducir datos con el selector grande es un poco coñazo, con perdón de la palabra. Además el selector es de accionamiento un poco duro. El resto de botones tienen buen tacto y presencia. En cuanto al GPS, funciona bien. Precisamente cuando estaba pensando que el GPS funcionaba genial me equivoqué en una salida y hasta que volví al camino correcto me mareó con alguna indicación poco precisa y tuve que intuir en un tramo porque el coche no se situaba en el camino correcto, y eso no me gustó nada. Os podéis imaginar a un Vitoriano perdido en alguna autovía cerca de móstoles ¡y siendo el GPS el que te lia!

Debajo del GPS tenemos el interruptor de luces de emergencia y el bloqueo de puertas, a los lados de estos hay dos posavasos retráctiles. Debajo está la radio y debajo de esta los mandos del climatizador, que enfría rapidamente y sin ruidos excesivos. Lo cierto es que el manejo de todos los controles del 508 es intuitivo cuando te haces a su posición con el uso del día al día.

En el volante, de excelente tacto y achatado en su parte baja, tenemos tropecientosmil botones. Para el equipo multimedia, para el ordenador de viaje, para el control de crucero y para el limitador. Al principio agobia, parece una Play Station, pero conviviendo con el te acostumbras. Si que es cierto que los selectores tipo ruleta pueden ser movidos sin querer en alguna curva cerrada, y si usamos la técnica de la balleta con el volante, los moveremos muy a menudo.

Detrás de este está el cuadro de mandos, completisimo (velocimetro, tacómetro, nivel de combustible y temperatura de agua de aceite, además del ordenador de abordo)y de fácil lectura. Es además el primer coche que conduzco durante un tiempo suficiente para apreciar que el indicador de combustible funciona de forma progresiva, no es de esos que en los primeros 200 kilómetros no baja y luego baja de golpe cada 20 kilómetros. En el cuadro tenemos el regulador de intensidad, que afecta también al GPS. He de decir que en conducción nocturna no conseguí llevar el cuadro a mi gusto sin que el GPS fuese algo molesto, así que apagué la pantalla de este con el botón habilitado para tal fin.

Una de las cosas que más me gustó del 508 es la excelente iluminación interior, pero la exterior se sale. Los faros bixenón autodireccionables con luces diurna LED son una pasada. Estéticamente le quedan bien, pero esque además iluminan de maravilla y en conducción nocturna los faros adaptativos son una maravilla. Además contaba con conmutación automática entre luces cortas y largas. El sistema es rápido cuando te cruzas con los coches, apagándose en cuanto lo ve y encendiendose cuando el coche pasa. Si llevamos un coche delante o entramos en población va con las cortas automáticamente, como es lógico. Si que es un aspecto a mejorar el no saber diferenciar muy bien un coche o una señal. A veces, cuando las luces apuntan a algún letrero o señal muchas veces el coche cambia a cortas sin razón y es algo molesto. Además los que te sigan pensarán que estas un poco loco con tanto cambio de luces.

Para concluir con los controles del conductor hay que destacar el Head Up Display opcional. Hay una pantallita retractil donde se muestran los datos de velocidad, navegación y limitador/regulador. Es de lo que mas me gustó del coche y evita que tengamos que separar la vista de la carretera. No me gustó tanto que la pantalla salga y se esconda cada vez que arrancamos y paramos el coche.

Dejando ya las plazas delanteras pasamos a las traseras, donde es mejor ciajar dos que tres. Dos adultos viajarán sin problemas en cualquiera de las cotas, porque es un coche espacioso, pero el tercer pasajero va en un asiento de respaldo duro (el reposabrazos) y con mal agarre lateral. Son de agradecer los aireadores y la toma de 12V en las plazas traseras. Además, por un sobreprecio módico, el 508 puede equipar climatizador cuadrizona.

Seguimos llendo hacia atrás en el 508 y llegamos al maletero. Es generoso y aprovechable, con una boca de carga a buena altura y sin un escalón demadiado grande. Además cuando se abre (bien desde dentro, fuera o con el mando) la tapa sube hasta arriba (luego hay que bajarla a mano). Pero precisamente la tapa tiene un problema con el agua. Al abrirla, si está mojada, las gotas van a parar al interior del maletero. Salvo eso no hay ninguna pega en este maletero, bajo el cual encontramos una rueda de repuesto convencional con llanta de aleación, para que si pinchamos no se note, solo por esto mucha gente elegiría el 508 frente a otro rival con galleta o kit antipichazos, doy fe.

Y con esto concluimos el análisis del interior y del exterior. Si teneis cualquier duda respecto a algo de lo que haya comentado o incluso algo que no haya mencionado, no dudeis en preguntar. Es difícil hablar de todo sin hacer un tostonazo. Responderé gustosamente a posibles preguntas.

Podeis leer el resto de la prueba de este Peugeot 508 en:

 

 

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