Prueba Volkswagen Golf 2.0 TDI 150 CV DSG, motor conducción y consumos (con vídeo)

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Tras el pertinente análisis del diseño y la habitabilidad interior del Volkswagen Golf VII, ha llegado el momento de arrancar con la parte más importante de la prueba, la dinámica. Analizaremos el comportamiento del conjunto motor-transmisión, el 2.0 TDI de 150 caballos con cambio DSG de seis relaciones, para ver que es lo que nos ofrece  y saber porqué el Golf es un modelo tan aclamado y con tanto éxito en el mercado europeo.

La unidad de pruebas es prometedora, puesto que estamos ante el diésel más potente de la gama, a excepción del Golf GTD de 184 CV, asociado a un cambio DSG que siempre ha destacado por su eficacia y agrado de conducción. El modelo probado es de tracción delantera, aunque existe la tracción total 4Motion en el TDI de 150 CV, pero sólo con cambio manual.

Nada más arrancar el motor, no se esconde su ciclo diésel. El motor es perceptible, como cualquier diésel, aunque la insonorización del habitáculo es muy buena y tampoco se transmiten vibraciones. En marcha tampoco es especialmente ruidoso y para las detenciones tenemos el Stop & Start que ayuda a rebajar los consumos y está bastante afinado. En cualquier caso, nada como el refinamiento de un motor TSI, si es lo que buscamos.

Los recorridos del selector del cambio DSG son suaves y nos permiten seleccionar las velocidades sin esfuerzo o complicados movimientos de laberinto Luego solo falta soltar el freno para que el coche comience a andar. Es bastante rápido en la salida, incluso sin acelerar, por lo que es aconsejable manejar con tiento el freno para las maniobras en lugares con poco espacio.

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En los tiempos que vivimos ya todo nos parece poco y a muchos 150 caballos se le antojarán a poco. Es poco menos que una locura decir que es poco, cuando la mayoría de compactos diésel de segmento C rondan los 115 caballos de potencia y no se mueven mal. En este caso nuestro Golf hace el 0-100 en 8,6 y la verdad, puede que tengamos la sensación de que es un coche que no corre lo que debiera porque es muy progresivo en todo el rango de revoluciones. Y eso es gracias al cambio DSG, que disimula los pocos bajos de este motor TDI que se pudieron constatar en la prueba del Skoda Octavia Combi. Quien busque patada aquí no la encontrará.

Con este motor diésel de 2.0 litros el Volkswagen Golf es sobradamente ágil, incluso con todas las plazas ocupadas. No encontraremos problemas a la hora de realizar adelantamientos. Además nuestra unidad contaba con la regulación adaptativa del tren de rodaje DCC, que modifica la respuesta del acelerador, cambio, dirección e incluso de la climatización en función del modo seleccionado (Eco, Normal y Sport, además de uno personalizable). Es un opcional muy recomendable, aunque cuesta la friolera de 975 euros.

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Al seleccionar el modo Sport es donde más salen a relucir los cambios, ya que el coche tiene una respuesta más ágil, por un acelerador más sensible y por un cambio que aguanta más las marchas, evitando subir demasiadas y luego perder tiempo en reducciones, pese a que el cambio DSG lo hace muy rápido. Circulando en modo normal no está de más anticiparse a las fuertes aceleraciones como adelantamientos reduciendo de forma manual una velocidad, ya que de esta forma obtendremos una respuesta mucho más inmediata.

En el modo Eco saldrá a relucir una de las virtudes de la caja de cambios DSG, el modo de conducción a vela. Básicamente esta función desacopla la caja de cambios del motor en las deceleraciones. De esta forma el motor se mantiene al ralentí y aunque se gasta combustible, se compensa con el gasto en caso de tener que acelerar para recuperar la velocidad pérdida por la retención. Con este modo se puede circular a vela durante distancias bastante prolongadas, lo que es algo cómodo y relajado. En cuanto accionamos algún pedal o el cambio, el motor vuelve a su régimen de trabajo óptimo con absoluta suavidad.

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El comportamiento dinámico de los Golf siempre ha sido un referente, y esta vez sigue siéndolo. Pese a no estar ante una versión deportiva, el coche muestra un gran aplomo, con una suspensión firme a la vez que cómoda y con una dirección directa y con buen grado de dureza (en modo Sport), aunque el volante se me antoja grande. Los frenos tienen un buen tacto, son dosificables y tienen buena fuerza de frenada y resistencia a la fatiga. Los asientos de este pack R-Line ofrecen un agarre francamente bueno.

Precio al margen, son pocas las pegas que le podemos encontrar a un coche como el Volkswagen Golf, que está muy bien hecho. Sin embargo eso no significa que haya cosas a mejorar, como el funcionamiento del Stop & Start en combinación con el Auto Hold. El Auto Hold es el sistema que nos permite soltar el pedal de freno en las detenciones estando el coche en modo D, ya que se aplica el freno de estacionamiento y el coche no avanza. Con el motor parado y el freno echado, en un semáforo por ejemplo, la maniobra de arranque y salida se hace más lenta y brusca de lo que nos gustaría, por lo que al final acabaremos desconectando uno de los dos sistemas.

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Freno de estacionamiento eléctrico y Auto Hold

En un lado opuesto están dos de los sistemas de ayuda a la conducción opcionales de nuestra unidad, como son el control de crucero adaptativo y el Active Lane Assist. El primero funciona correctamente en todo tipo de situaciones, aunque no puede operar como un control de crucero normal. El segundo es el sistema de cambio involuntario de carril que más me gusta de todos los que hay en el mercado.

El Active Lane Assist es uno de los más intrusivos del mercado, ya que mueve el volante para mantener el coche entre las líneas, aunque es menos molesto que constantes pitidos y vibraciones. Funciona muy bien y puede evitarnos de sustos. Si es aconsejable desconectarlo en carreteras con curvas en las circulemos aproximándonos mucho a los bordes, porque el volante hará pequeños movimientos intentando corregir la trayectoria, y aunque no resulta peligroso porque nosotros tenemos mucha más fuerza para anular las órdenes automáticas, no es lo más agradable.

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En cuanto a consumos este Volkswagen Golf TDI de 2.0 litros hace honor a la fama de eficientes de estos motores diésel. Aunque el modelo probado homologa 4,4 litros de consumo medio (4,1 el manual) la única forma de acercarse a esas cifras será rodando por autovías y autopistas, donde llegar a los 5.0 litros es un juego de niños. En recorridos mixtos las cifras serán ligeramente superiores, de entre 6.0 y 6.5 litros. En cualquier caso es un coche frugal y podremos sacar buen provecho a sus 50 litros de depósito.

Puedes encontrar más información sobre el Volkswagen Golf 2.0 TDI Sport 150 CV DSG en la parte de diseño exterior e interior y en el análisis de precio y equipamiento.

 

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Un comentario

  1.   Manolo dijo

    Quiero reprogramar mi tdi 150 cv con mas cababallos

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