Vídeo prueba Mazda CX-30 Skyactiv-G 122 CV y 2.0 Skyactiv-X 180 CV

Prueba Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-G 122 CV

El Mazda CX-30 es el nuevo crossover de la marca japonesa. Se trata de un modelo totalmente nuevo que viene a cubrir el hueco existente entre el SUV urbano Mazda CX-3 y el Mazda CX-5, un todo camino más grande y espacioso. Entra en el segmento de los C-SUV. La compañía dice que será su modelo de mayor volumen en los próximos años, es decir, su pilar principal. Hemos acompañado a la firma de Hiroshima en su presentación europea y ya hemos podido tener una primera toma de contacto poniéndonos a sus mandos.

Este nuevo Mazda CX-30 ya está disponible en el mercado español. Su oferta mecánica se limita a un motor de gasolina 2.0 Skyactiv-G de 122 CV, además del diésel 1.8 Skyactiv-D de 116 CV. Durante el próximo mes de octubre estará disponible con el motor gasolina 2.0 Skyactiv-X de 180 CV, un motor muy llamativo que ha dado mucho que hablar y que hemos podido probar tímidamente en esta presentación en unas unidades pre-serie. ¡Empezamos!

Estética crossover deportiva combinada con el diseño Kodo

Como decía al inicio, el Mazda CX-30 viene para cubrir un hueco importante, considerándose un crossover compacto. Sus dimensiones exteriores son de 4.395 mm de longitud, 1.795 de anchura, 1.540 de altura y 2.655 mm de batalla. Por lo tanto, es 22 cm más largo que el CX-3 y unos 16 cm más corto que el CX-5. Eso sí, a nivel de precio se acerca más al segundo que al primero.

Centrándonos en el apartado del diseño exterior, a mí, personalmente, me recuerda a una crossoverización del compacto Mazda3. Esto no es casualidad, y es que el CX-30 es el segundo modelo de la marca en estrenar la nueva evolución del diseño Kodo (tras el citado Mazda3), por lo que no es de extrañar que compartan muchos rasgos. Estos diseños cada vez son más fluidos, más esculturales, más sencillos, más naturales y, a mi forma de ver, más bellos.

En este modelo cabe destacar la caída del techo en su parte trasera. Mazda ha querido darle un ligero aire de coupé, pero este estilo no es excesivamente marcado porque quieren mantener una buena practicidad y dejar suficiente espacio en el interior. Sin embargo, apreciamos claramente que la silueta es más suave que la del CX-5. Eso sí, a diferencia del Mazda3, en el Mazda CX-30 tenemos una buena superficie acristalada en el lateral.

Prueba Mazda CX-30 perfil trasero

Algo que no termina de convencerme es que tiene unas protecciones inferiores en negro demasiado marcadas. Con esto, los diseñadores consiguen crear una mayor impresión de robustez y carácter aventurero; pero considero que son algo excesivas porque aportaría una impresión visual más dinámica y pasional si no fueran tan gruesas o si directamente las hubieran omitido. Tampoco hubiera sido mala solución pintarlas en el mismo color que la carrocería, en lugar de ir en negro.

Por otro lado, sí me gusta, por ejemplo, que cuente con una marcada salida de escape a cada lado de su retaguardia. Y sí, por si te lo preguntas, son totalmente reales. De todos modos, lo anterior es solo una opinión personal, pues puede que a ti te guste más así. Para gustos, colores, ¿verdad? Pues debes saber que hay nueve tonalidades para la carrocería exterior entre los que elegir.

También son muy llamativos el diseño de los faros delanteros de LED (de serie), la boca de aire principal y ala cromado que la custodia, así como los pilotos traseros (también de LED). Las llantas son de aleación en todos los acabados, encontrando versiones de 16 y 18 pulgadas con diseños y tonalidades diferentes. Y sin entretenernos más, veamos el habitáculo.

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Calidad, minimalismo y… ¿un calco al Mazda3?

Prueba Mazda CX-30 interior

En el interior del Mazda CX-30 encontramos un diseño prácticamente calcado al de su hermano compacto, el Mazda3. Volante, cuadro de instrumentos, salpicadero, pantalla principal y mandos son idénticos. En este caso, hay ciertas posibilidades de personalización, con tapizados de distintas tonalidades.

Sinceramente, esto es algo bueno, porque se trata de un estilo muy minimalista, funcional, inteligente y está creado con materiales de alta calidad. Además, el salpicadero y los reposabrazos tienen un mullido muy agradable. La sensación es la de estar ante un coche bien hecho en este sentido, con una calidad que no tiene nada que envidiar a la de modelos premium de marcas como Audi y que queda por encima de Volkswagen en ese sentido.

También hay suficientes huecos portaobjetos, tomas USB y una superficie de carga inalámbrica.

Como en otros modelos de la marca, el CX-30 tampoco ha querido recurrir a grandes pantallas multiconfigurables. El cuadro de instrumentos tiene un diseño clásico, con una pantalla digital en su zona central para indicar la velocidad y los datos de viaje más importantes. A ambos lados aparecen otros diales como el nivel de combustible o la temperatura. El head-up display es de serie en toda la gama, algo muy de agradecer, y además se ve francamente bien.

Pantalla central digital Mazda CX-30

Por su parte, es de serie la pantalla central del salpicadero es de 8,8 pulgadas y tiene Apple CarPlay, Android Auto, navegador y muchas otras funciones y ajustes del vehículo. Sin embargo, no tiene un manejo táctil, sino que se controla con un mando de fácil manejo y que cae bien a mano. Esto puede sorprender a muchos, pero Mazda prefiere hacer las cosas así, más sencillas, para evitar distracciones al conductor.

Respecto al espacio general en las plazas delanteras, para dos adultos hay espacio más que de sobra, como en todos los coches de esta categoría. Tenemos buenas regulaciones en asiento y volante, lo que siempre nos ayuda a encontrar una cómoda postura. Y hablando de postura, la verdad es que se parece más a la de un turismo que un SUV, ya que no vamos demasiado altos. Ahora, pasamos a las plazas traseras.

Así son las plazas traseras del Mazda CX-3

Abrimos la puerta trasera y nos adentramos en la segunda fila de asientos. El acceso es mejorable, pues el paso de rueda es algo más marcado de lo habitual y el techo tampoco se encuentra demasiado alto; algo que ya nos ocurrió también con el mencionado Mazda3. Será cuestión de acostumbrarse, pero personas con mala movilidad (de edad avanzada, por ejemplo) sufrirán un poquito más que en otros modelos de la competencia. Pegas de centrarse tanto en la estética exterior.

Espacio plazas traseras del Mazda CX-30

Una vez dentro, nos encontramos con unas plazas traseras en las que, sin ser las mejores del segmento, nos encontraremos a gusto. Con mi 1,76 metros de altura y el asiento delantero ajustado a mi posición natural de conducción, me quedan unos 7 centímetros para rozar con las rodillas y no tengo problema para colocar los pies. Para la cabeza no hay tanto espacio, pero me sobran tres o cuatro dedos para rozar con el pelo en el techo. La plaza central, lógicamente, es menos aprovechable, aunque se puede utilizar para realizar algún trayecto no demasiado largo.

En esta segunda fila de asientos tenemos unos buenos tapizados en las puertas, con materiales mullidos en los reposabrazos, algo que se encuentra en pocas marcas, sinceramente. También un reposabrazos central con dos huecos portabotellas. Hay salidas de aire, pero sin regulación de temperatura, algo que no estaría de más. Lo que sí he echado en falta es que no hay tomas USB; que creo que deberían de venir al menos en los acabados más altos.

Maletero de 430 litros

Maletero del Mazda CX-30

Sigamos este análisis del nuevo Mazda CX-30 viendo su maletero. Cuando su apertura eléctrica eleva el portón -que, por sacarle alguna puntillita, podría tardar algo menos-, se descubre un baúl de 430 litros con formas aprovechables y buenos tapizados. Esta capacidad ya nos permite salir de vacaciones con el equipaje de toda la familia, pero teniendo en cuenta su longitud total, no es menos cierto que hay alternativas con más volumen de maletero. Por cierto, son 80 litros menos que en el Mazda CX-5. Si tumbamos los asientos obtenemos 1.406 litros.

Gama mecánica algo justa

Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-G 122 CV

Como decía al inicio, la gama mecánica del Mazda CX-30 es un poco justa. Debuta estos días en el mercado con dos motorizaciones, uno diésel y otro de gasolina, pero también es cierto que durante el próximo mes de octubre ya estará disponible el famoso 2.0 Skyactiv-X de 180. Destacar que los dos motores de gasolina son microhíbridos, por lo que cuentan con la etiqueta Eco de la DGT.

Todos los CX-30 vienen de serie con tracción delantera y cambio manual de 6 velocidades. El motor diésel puede combinarse opcionalmente con una caja de cambios automática, mientras que los de gasolina se pueden asociar tanto a caja de cambios automática, como a un sistema de tracción total. Veamos las prestaciones de cada motor en sus versiones manuales y de tracción delantera, que serán las más vendidas.

Denominación Combustible Potencia Par Motor 0 a 100 km/h V. max l/100 km
Denominación Combustible Potencia Par Motor 0 a 100 km/h V. max l/100 km
2.0 Skyactiv-G Gasolina 122 CV 213 Nm a 4.000 rpm 10.6 s. 186 km/h 6.2 l/100 km
1.8 Skyactiv-D Diésel 116 CV 270 Nm a 1.600 rpm 10.8 s. 183 km/h 5.1 l/100 km
2.0 Skyactiv-X Gasolina 180 CV 224 Nm a 3.000 rpm 8.5 s. 204 km/h 5.9 l/100 km

Mazda estima que, en este modelo, solo el 5 % de las ventas irán a parar al motor diésel. Aproximadamente el 45 % de las ventas serán del propulsor 2.0 Skyactiv-X, mientras que el 40 % restante serán para el Skyactiv-G de 122 CV. Respecto a las cajas de cambios, solo uno de cada cinco compradores apostará por la transmisión automática. De todos modos, esto son solo unas estimaciones. Por otro lado, la marca espera vender unas 9.000 unidades en nuestro país durante los próximos 12 meses.

Un completo equipamiento desde el nivel de acceso, centrándose en seguridad

Mazda CX-30 volante

Además, cabe destacar que trae una buena dotación de equipamientos de serie, especialmente en el apartado de seguridad. Todos los CX-30 cuentan con frenada de emergencia automática, luces largas automáticas, control de ángulo muerto, detector de tráfico trasero, alerta de cambio de carril y ayuda al mantenimiento, reconocimiento de señales de tráfico, detector de fatiga y control de crucero adaptativo entre otros.

Opcionalmente se pueden añadir el asistente frenada trasera en ciudad, los faros smart full LED adaptativos, la cámara 360 y el detector de tráfico delantero cruzado.

Al volante: carácter atmosférico y un rodar placentero

Durante esta presentación principalmente hemos probado el Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-G 122 CV con cambio manual de seis marchas y tracción simple al tren delantero. Se trata del mismo motor que utilizaba el Mazda3 que probamos hace solo unas semanas, del cual ya os contamos todas sus peculiaridades. Y es que, como sabes, es un motor de admisión atmosférica, o lo que es lo mismo, no tiene turbo.

Motor 2.0 Skyactiv-G Mazda CX-30

Esto significa que tiene un funcionamiento diferente al de la mayoría de coches de gasolina del mercado, ya que suelen ser sobrealimentados por turbo. Entre sus ventajas destaca una mayor suavidad de funcionamiento en todo el rango de revoluciones y un sonido más bonito. Sin embargo, tiene sus contras, especialmente para aquellos que ya estén acostumbrados a conducir coches con turbo.

En marchas cortas y vías urbanas se aprecia notablemente esa mayor suavidad, por lo que es más placentero, pero puede dar la sensación de ser un coche escaso de potencia cuando salimos de la urbe. La potencia es de 122 CV, pero el par motor a bajas y medias revoluciones no es alto, teniendo que estirar más las marchas y subir a la zona alta de cuentavueltas si queremos una buena respuesta a nuestras demandas sobre el acelerador.

Prueba Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-G 122

Como digo, si no revolucionamos el motor (más que en un turbo, donde tenemos respuesta enérgica desde apenas 1.800 vueltas por norma general), le cuesta ganar velocidad. En adelantamientos, incorporaciones y en alguna pendiente muy pronunciada, especialmente si vamos cargados, toca reducir una o dos marchas para que el propulsor se encuentre en su zona de mejor entrega de energía.

Para mí, como os comenté hace unas semanas, no es un problema. No me importa recurrir al cambio más de lo habitual, entre otras cosas porque las transmisiones de Mazda suelen tener un tacto exquisito, con recorridos cortos y dejándose notar las inserciones.

Entiendo que muchos clientes no quieran “complicarse” y este estilo de propulsor no case con su estilo de conducción. En cualquier caso, siempre se puede optar por la caja de cambios automática (que no he podido probar todavía) y nos olvidamos del pedal de embrague y de “jugar” con la palanca de cambios. De todos modos, si estás interesado, lo mejor es que puedas probarlo antes de decidir.

Prueba Mazda CX-30 lateral dinámica

Por lo demás, el Mazda CX-30 es un coche con orientación hacia el confort. Tiene unas suspensiones que absorben bien los baches y tampoco inclina la carrocería en exceso cuando tomamos curvas. Además, los asientos, con un mullido agradable, y las llantas, que no son excesivamente grandes, ayudan a filtrar las irregularidades que podamos encontrar a nuestro paso.

Lo que me agrada mucho de la gama actual de Mazda, que también se refleja en este CX-30, es el tacto a la hora de conducir. El volante es agradable y la dirección es precisa y relativamente rápida, el pedal de freno actúa desde el principio y no está exageradamente asistido, el tacto de la palanca de cambios está muy logrado… Son pequeños detalles que incrementan el placer de conducción pese a que no es un modelo de carácter deportivo. Y todo ello, manteniendo un alto nivel de comodidad. Eso es a lo que la marca denomina Jinba Ittai.

Al tratarse de una toma de contacto, donde no hay tiempo suficiente para realizar muchos kilómetros, no puedo hablaros de consumos. Espero que pronto podamos traeros una prueba a fondo a la sección, donde evaluaremos el gasto de combustible del coche.

Primeras sensaciones con el motor 2.0 Skyactiv-X de 180 CV

Mazda llevó a su presentación algunas unidades pre-serie con el nuevo motor 2.0 Skyactiv-X de 180 CV con encendido por compresión. Es un motor del que se ha hablado mucho, pues es la primera mecánica de producción en coches de este tipo. El combustible se quema, como en los motores diésel, gracias a la presión y las altas temperaturas. De todos modos, sigue llevando bujías, las cuales se utilizan en determinados momentos para controlar la expansión de la llama, en la cámara, mientras que en el resto de motores tienen la función de originar dicha explosión.

Como hemos visto anteriormente en la tabla, este bloque de 2 litros desarrolla una potencia máxima de 180 CV a 6.000 rpm, así como un par motor máximo de 224 Nm desde 3.000, un régimen de giro bajo para un propulsor atmosférico. Para los que os gusta la técnica, tiene una relación de compresión de 16,3:1, que es muy, muy alta. También tiene un ligero apoyo microhíbrido, el cual recupera energía durante las frenadas y ayuda ligeramente en las aceleraciones. Esto le permite disfrutar de la etiqueta Eco de la DGT.

Pudimos conducir estas unidades, aunque no durante demasiados kilómetros. Podremos poder probarlo a fondo dentro de unas semanas, pero ya hemos recogido algunas primeras impresiones. Esperaba un motor distinto a lo habitual, con diferente funcionamiento, sensaciones y sonido, pero la verdad es que no fue así. No es nada malo, sino más bien todo lo contrario, es algo positivo, pues que pase desapercibido en ese sentido es una virtud.

Como en su hermano Skyactiv-G -de diferente tecnología y con menores prestaciones-, el 2.0 Skyactiv-X de 180 CV transmite un funcionamiento muy suave, destacable especialmente a bajas revoluciones. No hay ningún retardo al pisar el acelerador, ni tampoco un comportamiento áspero o brusco al acelerar fuerte. La verdad es que los motores atmosféricos son una delicia a la hora de callejear. Eso sí, la sonoridad es algo más elevada que en el motor de gasolina de 122 CV.

Prueba Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-X 180 CV

En carretera, ya en marchas más largas, la entrega de su par motor máximo a 3.000 rpm le permite ganar velocidad más rápido si lo comparamos con el de 122 CV, mejorando sus recuperaciones, pero obviamente en ese sentido no se puede comparar con un motor turboalimentado, sea de gasolina o diésel.

No he podido conducirlo todos los kilómetros que me gustaría, tanto para probarlo en distintas situaciones como para evaluar consumos, que es el principal motivo de su creación. De todos modos, la primera impresión es que no es un coche que transmita ser tan potente como los 180 CV que declara. Y esto probablemente se deba a unos desarrollos del cambio largos y a su progresividad. Se nota buen empuje por encima de las 4.000 rpm, pero como decía, no tanto como esperábamos.

Nuevamente, espero que pronto podamos realizar una prueba a fondo de esta mecánica, bien sea en este Mazda CX-30 o en el Mazda3, para comprobar cuáles son las virtudes de este nuevo propulsor y si realmente, como dice la firma japonesa, reúne las ventajas de las tradicionales motorizaciones diésel y gasolina.

Equipamientos Mazda CX-30

Prueba del Mazda CX-30

Origin

  • Llantas de aleación de 16 pulgadas Gray Metallic
  • Pantalla de 8,8 pulgadas, radio DAB, Mazda Connect, 8 altavoces y USB
  • Apple CarPlay y Android Auto
  • Volante multifunción
  • Control de crucero adaptativo
  • Sensor de ángulo muerto y alerta tráfico trasero cruzado
  • Frenada de emergencia en ciudad con detección de peatones
  • Llamada de emergencia automática
  • Detector de fatiga
  • G-Vectornig Control Plus
  • Freno de estacionamiento eléctrico
  • Kit de reparación de pinchazos
  • Alerta de cambio involuntario de carril
  • Luces largas automáticas
  • Sensor de luz y lluvia
  • Faros delanteros y pilotos traseros de LED
  • Sensor de aparcamiento trasero
  • Retrovisores con ajuste eléctrico, calefacción y abatimiento automático
  • Reposabrazos central delantero y trasero
  • Climatizador automático bi-zona
  • Elevalunas eléctricos delanteros y traseros
  • Cuadro con pantalla de 7 pulgadas
  • Head-Up Display
  • Salidas de aire traseras
  • Botón de arranque

Evolution (añade)

  • Llantas de aleación de 18 pulgadas Silver Metallic
  • Alarma antirrobo
  • Sensores de aparcamiento delanteros y traseros
  • Portón trasero eléctrico
  • Cámara de marcha atrás
  • Retrovisores con ajuste eléctrico, plegado, calefacción y oscurecimiento automático lado conductor
  • Acceso inteligente sin llave
  • Cristales traseros oscurecidos

Zenith (añade)

  • Llantas de aleación de 18 pulgadas Silver Metallic
  • Equipo de sonido Bose de 12 altavoces
  • Pilar B en Piano Black
  • Faros Smart Full LED adaptativos

Precios Mazda CX-30

Prueba Mazda CX-30

Motor Cambio Tracción Acabado Precio
Motor Cambio Tracción Acabado Precio
2.0 Skyactiv-G 122 CV Manual 6v Delantera Origin 27.575 €
2.0 Skyactiv-X 180 CV Manual 6v Delantera Origin 29.975 €
1.8 Skyactiv-D 116 CV Manual 6v Delantera Origin 29.575 €
2.0 Skyactiv-G 122 CV Manual 6v Delantera Evolution 29.225 €
2.0 Skyactiv-G 122 CV Automático 6v Delantera Evolution 32.025 €
2.0 Skyactiv-X 180 CV Manual 6v Delantera Evolution 31.625 €
1.8 Skyactiv-D 116 CV Manual 6v Delantera Evolution 31.225 €
1.8 Skyactiv-D 116 CV Automático 6v Delantera Evolution 34.025 €
2.0 Skyactiv-G 122 CV Manual 6v Delantera Zenith 30.475 €
2.0 Skyactiv-G 122 CV Automático 6v Delantera Zenith 33.275 €
2.0 Skyactiv-G 122 CV Manual 6v Integral AWD Zenith 32.475 €
2.0 Skyactiv-G 122 CV Automático 6v Integral AWD Zenith 35.275 €
2.0 Skyactiv-X 180 CV Manual 6v Delantera Zenith 32.875 €
1.8 Skyactiv-D 116 CV Manual 6v Delantera Zenith 32.475 €
1.8 Skyactiv-D 116 CV Automático 6v Integral AWD Zenith 35.275 €

Galería Mazda CX-30

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