El movimiento estratégico de BMW para reforzar su oferta en la parte alta del mercado de lujo ya es oficial: Alpina pasa a operar bajo el paraguas de BMW con un nuevo nombre comercial, BMW ALPINA, y con el estatus de marca propia dentro del grupo. Con ello, el fabricante bávaro se reserva un espacio intermedio entre sus modelos más altos de gama y los ultralujosos Rolls-Royce.
Este paso culmina décadas de colaboración entre ambas compañías y abre una etapa en la que BMW ALPINA se orientará a clientes que buscan coches muy rápidos, extremadamente confortables y con un nivel de personalización cercano al de las marcas más exclusivas. Todo ello, según insiste el grupo alemán, sin dejar de lado el legado deportivo y artesanal que ha definido a Alpina desde sus inicios.
Historia de la marca Alpina
Alpina fue una empresa fundada en 1965 por Burkard Bovensiepen con la idea de llevar los BMW de serie a un nuevo nivel de prestaciones y refinamiento. Al principio, su especialidad se centraba en la optimización de carburadores y árboles de levas para sacar más partido a los motores, algo que explica el diseño original del logotipo de la marca, en el que se representan componentes mecánicos clave de aquellos primeros proyectos.
Con el tiempo, su ámbito de trabajo se amplió a otras áreas mecánicas y también al interior de los vehículos, introduciendo nuevos materiales de recubrimiento, diseños específicos para diversas piezas del habitáculo y ajustes de chasis que iban bastante más allá de un simple kit estético. Aquellas transformaciones acabaron teniendo tal entidad que, en 1983 el Ministerio Federal de Transporte de Alemania reconoció oficialmente a Alpina como fabricante de automóviles, de modo que los coches dejaban de ser BMW a efectos legales para matricularse como Alpina.

Desde su fundación, la filosofía ha sido muy clara: llevar los BMW a cotas superiores de deportividad y lujo, produciendo series muy limitadas y de carácter casi artesanal. Muchas de sus creaciones apenas llegaban a tiradas de unas pocas decenas de unidades, lo que reforzaba tanto su exclusividad como su imagen de producto para entendidos. En ese proceso, Alpina se labró un papel similar al de otros preparadores de referencia ligados a marcas premium alemanas.
Ese vínculo estrecho entre las dos compañías bávaras se fue consolidando con las décadas hasta que, en 2020, firmaron una hoja de ruta para integrar Alpina como parte del Grupo BMW en un plazo de cinco años. La adquisición se materializó a nivel corporativo en 2022, pero se dejó un periodo transitorio para que la firma siguiera operando con cierta independencia y completara sus compromisos de producción.
Nueva marca BMW Alpina en 2026
Todo ese proceso culmina ahora con el nacimiento de BMW ALPINA como nueva marca del consorcio, aprovechando un nombre sobradamente conocido por los aficionados y con un poso histórico de más de seis décadas. El cambio no supone borrar el pasado, sino reordenar el papel de Alpina dentro de la estructura del grupo para alinearlo con la estrategia actual de lujo y electrificación.
Formalmente, el traspaso de todos los derechos se ha completado el 1 de enero de 2026, fecha en la que BMW ha tomado el control total de la marca y de su denominación comercial. A partir de ese momento, el grupo ha anunciado dos decisiones clave: por un lado, el nuevo nombre oficial será BMW ALPINA, dejando atrás el uso aislado de Alpina; por otro, se establece que BMW ALPINA funcionará como marca independiente dentro del grupo, con identidad, productos y web propios (www.bmwalpina.com), y no como un simple nivel de acabado o una etiqueta para versiones tope de gama.
El comunicado corporativo habla de productos que «combinarán las cualidades distintivas de Alpina, con un equilibrio único entre máximas prestaciones y confort de marcha superior». Más allá de la retórica habitual, la clave está en que BMW quiere diferenciar claramente esta nueva enseña de la división M, orientada de forma más directa a la deportividad y al rendimiento puro. Queda por ver cómo se plasmará esa separación en la práctica, pero el mensaje apunta a que la distinción frente a los BMW M será un pilar de la estrategia. En este sentido, la división BMW M mantiene un rol diferenciado dentro del grupo.

En la gama actual y reciente de Alpina se han visto ejemplos muy ilustrativos de esa mezcla de rapidez y comodidad. Modelos como el B8 GT basado en el Serie 8 Gran Coupé, el B6 Bi-Turbo Gran Coupé derivado del antiguo Serie 6, el B3 GT con un posicionamiento alternativo al M3 actual o el XD4 tomando como base el BMW X4 han mostrado una línea de diseño discreta pero distintiva: colores sobrios, llantas multirradio de gran tamaño y ausencia de kits de carrocería excesivamente agresivos, alejándose de una estética puramente deportiva.
En el apartado histórico, Alpina ha acumulado éxitos en competición, con especial relevancia en los años 70. Sus participaciones en el Campeonato Europeo de Turismos, donde se proclamó vencedora en 1970, así como en rallies, pruebas de resistencia y subidas de montaña, cimentaron la reputación de la compañía como especialista en sacar el máximo partido a las bases mecánicas de BMW. Con la generalización del turbo, muchas de sus creaciones superaron sin problemas los 400, 450 e incluso 600 CV de potencia, siempre con un comportamiento orientado a la gran velocidad de crucero y a la estabilidad más que a los tiempos en circuito.
Esta trayectoria ha permitido a Alpina disfrutar en Alemania de la categoría de fabricante a todos los efectos, igual que BMW o sus competidores directos. Esa condición legal, unida a su catálogo limitado y a su atención al detalle, ha contribuido a forjar la imagen de marca de culto entre aficionados europeos, especialmente en mercados como Alemania, Reino Unido, Suiza o algunos países nórdicos.
Modelos más exclusivos y prestacionales
Con la llegada de BMW ALPINA, el Grupo BMW admite abiertamente que existía un hueco notable entre la oferta de BMW y la de Rolls-Royce. Mientras MINI, BMW y Rolls cubren desde el segmento compacto hasta el máximo lujo, faltaba una propuesta que combinase el enfoque dinámico y tecnológico de BMW con la exclusividad y el trato personalizado propios de las marcas de muy alta gama. La nueva firma está llamada a ocupar ese escalón intermedio.
A partir de ahora, BMW ALPINA se convertirá en la nueva marca del grupo orientada a modelos más exclusivos tanto por precio como por refinamiento y equipamiento. No se trata solo de versiones potentes, sino de vehículos donde la personalización, los materiales y la experiencia de uso tengan un peso determinante. La idea es agrupar bajo este nombre los BMW más especiales, con un posicionamiento claramente por encima de los modelos de serie mejor equipados.

En su comunicación oficial, BMW explica que el objetivo de BMW ALPINA será ofrecer coches con «un equilibrio único entre las máximas prestaciones y un confort de marcha superior, combinado con unas cualidades de conducción contrastadas». En la práctica, esto sugiere que el ADN clásico de Alpina —alto rendimiento y gran confort en viajes largos— seguirá presente, pero se combinará con una dimensión de lujo y personalización mucho más desarrollada.
Además de mantener su perfil como creador de versiones mejoradas, BMW ALPINA asumirá un papel cercano al de un departamento de personalización de alto nivel, comparable al de Mercedes-Maybach dentro de Mercedes-Benz. La marca anticipa un amplio catálogo de extras y opciones a medida que permitirán adaptar el coche a los gustos específicos de cada cliente, con nuevos materiales, acabados y detalles de diseño que buscarán ser fácilmente reconocibles.
Para esta labor, BMW ALPINA contará con un extenso portfolio de elementos configurables bajo pedido, pensado para quienes quieran un coche «hecho a medida». Entre ellos se esperan tapicerías exclusivas, combinaciones de color poco habituales, inserciones específicas, opciones de confort adicionales y posiblemente programas especiales de personalización más allá del configurador estándar. Según adelanta la compañía, el objetivo es que el resultado sea inconfundible tanto por dentro como por fuera.
Desde el punto de vista estético, uno de los rasgos distintivos será la presencia prominente de la inscripción ‘BMW ALPINA’ en la parte trasera de los vehículos, reforzando la impresión de estar ante algo más que un BMW convencional con un paquete opcional. Esta identificación visual será clave para consolidar la marca en mercados como el europeo, donde la diferenciación de imagen es un factor muy valorado dentro del segmento premium.
La coexistencia de BMW ALPINA con BMW M (BMW Motorsport) plantea inevitablemente la cuestión de cómo se repartirán los papeles. Históricamente, ambas filosofías han coincidido en algunos puntos —sobre todo en la búsqueda de prestaciones elevadas—, lo que podría generar dudas sobre la necesidad de dos propuestas aparentemente tan cercanas dentro del mismo grupo.

Desde BMW se insiste en que esas dudas no tienen demasiado recorrido, sobre todo teniendo en cuenta la orientación de BMW ALPINA hacia el lujo, la comodidad de primer nivel y la personalización a medida. Mientras que los modelos M seguirán apostando por un enfoque más radical, pensado para quienes priorizan las sensaciones deportivas y la conducción al límite, la nueva marca pondrá el acento en la rapidez acompañada de confort y distinción.
Esa deriva hace pensar que el tratamiento BMW ALPINA quedará reservado a los modelos grandes y más costosos del catálogo, muchos de los cuales hoy no cuentan con variantes M ni parece que vayan a tenerlas a corto plazo. De esta forma, la marca podría actuar como complemento de BMW M en la parte alta de la gama, ocupándose de segmentos donde un enfoque más lujoso tenga mayor sentido comercial.
Versiones futuras de BMW Alpina
Sin anuncios concretos todavía, todo apunta a que vehículos como la berlina de representación Serie 7 o el SUV X7 serán candidatos naturales a recibir versiones BMW ALPINA. También se ha especulado con posibles aplicaciones sobre futuras variantes de gran tamaño, incluidas opciones con sistemas de propulsión electrificados o plenamente eléctricos, lo que abriría la puerta a combinaciones de altas prestaciones y movilidad de cero emisiones.
No sería extraño ver una oferta mixta en la que coexistan modelos térmicos y eléctricos bajo el paraguas de BMW ALPINA, algo que ampliaría el abanico respecto a otras marcas de lujo que ya han anunciado estrategias 100 % eléctricas a medio plazo. En este sentido, la nueva enseña se situaría como alternativa directa a firmas que aspiran al mismo espacio intermedio del mercado europeo entre el lujo tradicional y la deportividad premium. La transición industrial y de plataformas, incluida la producción sostenible, será un factor clave para esa evolución.
En cuanto al rendimiento, la propia trayectoria de Alpina invita a pensar que los futuros BMW ALPINA seguirán manejando cifras muy elevadas de potencia y velocidad máxima, con modelos capaces de superar con holgura los 300 km/h. No obstante, el discurso oficial insiste en que este potencial no implicará renunciar al confort, a la calidad de rodadura ni al carácter distintivo del coche en el día a día.

Por ahora, queda la incógnita de si la línea estética se mantendrá próxima a lo que se ha visto hasta la fecha o si habrá cambios de más calado. Hay indicios de que los próximos modelos podrían incluso contar con códigos internos propios, lo que ayudaría a separarlos claramente de las series de BMW de las que parten. Esta decisión reforzaría la percepción de estar ante una marca con entidad completa y no ante simples derivados.
Cómo se posicionará Alpina en el mercado
El contexto competitivo también añade interés a la jugada. Marcas como Jaguar ya han anunciado que pretenden reposicionarse en ese mismo nicho intermedio entre fabricantes premium generalistas y firmas de altísimo lujo como Rolls-Royce o Bentley. El primer gran lanzamiento de esa «nueva Jaguar», un GT eléctrico de corte muy exclusivo, debería presentarse en breve, lo que sitúa a BMW ALPINA como un rival directo en el mercado europeo de alto nivel.
De hecho, aunque Jaguar buscaba alejarse de la comparación directa con BMW, la creación de BMW ALPINA hace que la marca británica vuelva a cruzarse en el camino del grupo bávaro, esta vez en un terreno dominado por el lujo y la exclusividad. Si finalmente BMW ALPINA combina coches de combustión y eléctricos, frente a una Jaguar centrada exclusivamente en lo eléctrico, los clientes europeos se encontrarán con dos planteamientos diferentes dentro de un mismo segmento aspiracional.
En paralelo, la integración en el Grupo BMW permitirá a BMW ALPINA aprovechar sinergias industriales significativas, tanto en producción como en tecnología. El ejemplo del Alpina B7 (G12), fabricado en la planta de BMW en Dingolfing (Alemania), ilustra hasta qué punto la colaboración ya estaba avanzada; a partir de ahora, esa relación se hará estructural, con procesos compartidos y acceso directo a la última generación de plataformas, sistemas de asistencia y soluciones de electrificación del grupo. Ese legado incluye modelos como el Alpina B7, que ejemplifican la unión industrial entre ambas marcas.
Para los mercados europeos, especialmente España y el resto de la UE, el desembarco de BMW ALPINA supone una ampliación de la oferta en la franja más alta del segmento premium, con coches que aspiran a combinar una conducción muy rápida, gran confort en autopista y un interior hecho prácticamente a la carta. Con MINI, BMW, BMW M, BMW ALPINA y Rolls-Royce, el grupo bávaro cubre así un espectro de clientes extremadamente amplio, desde el compacto urbano hasta la berlina de representación casi artesanal.
Tras décadas actuando como preparador experto y fabricante de culto, Alpina pasa a una nueva etapa como BMW ALPINA, marca independiente dentro del Grupo BMW llamada a ocupar el espacio entre los modelos más sofisticados de BMW y los Rolls-Royce. Con un enfoque que mezcla altas prestaciones, máximo confort de marcha y un fuerte componente de personalización, la firma se perfila como la herramienta con la que el consorcio bávaro quiere reforzar su presencia en el mercado europeo de lujo, diferenciando su propuesta tanto de los BMW M más deportivos como de los rivales que aspiran a ese mismo nicho intermedio.