Cuáles son las averías más caras de reparar en un coche y cómo evitarlas

A lo largo de su vida útil, prácticamente todos los coches tienen que pasar por un taller a causa de alguna avería. Si no es un inyector, es un manguito y si no la válvula EGR. Pero hay ocasiones en las que el desperfecto es mucho más caro de lo que podríamos esperar, tanto, que muchos optan por deshacerse del coche, sobre todo si ya tiene unos años.

Las averías más caras suelen provenir de un mal mantenimiento, de un mal uso y, por supuesto, también de la mala suerte de comprar un coche con defectos de fábrica. En este artículo te vamos a enumerar las averías más caras y los consejos para prevenirlas, ya que con unos cuantos hábitos se pueden evitar muchas de las facturas más costosas.

Desperfectos en chapa y pintura

Meter el coche en bancada

Las reparaciones de chapa y pintura pueden llegar a ser especialmente caras, porque según el percance que hayas tenido, habrá que “meter el coche en bancada”. Una frase temida por los entendidos en mecánica, sobre todo si los costes no los cubre la aseguradora.

Cuando un coche ha sufrido daños en su estructura inferior, los mecánicos tienen que recuperar su forma con precisión. Para eso está la bancada, una máquina que permite medir la deformación que ha sufrido el vehículo y restablecer cada una de sus medidas dentro de los valores adecuados para su correcto funcionamiento.

Si el taller no tiene los parámetros adecuados para ese coche, la propia casa que ha fabricado la bancada se los puede enviar para que puedan realizar el trabajo. Una vez que los introducen en la bancada, ésta podrá recuperar la forma correcta del coche gracias a que sus mecanismos hidráulicos tienen una fuerza de entre 10 y 15 toneladas.

Teniendo en cuenta el número de horas de trabajo y materiales usados y tras consultar en varios talleres de chapa y pintura de Madrid y otras comunidades, podemos decir que los precios para reparar un coche mediante bancada se cuentan en varios miles de euros. Claro está, que según los daños y el modelo en cuestión, los precios pueden oscilar mucho. Por ejemplo, tras un accidente en el que había que renovar toda la parte trasera de un coche premium de 40.000 euros, el precio final del arreglo llegaba a los 35.000 euros. Un precio que no pagaría ningún particular en su sano juicio, pero que puede acabar realizándose si es una aseguradora la que cubre los daños.

Por el otro extremo, también tenemos otro ejemplo en el que los costes son mucho menores, pero por encima de lo que cualquiera querría pagar en un taller. El propietario de un Toyota Avensis del 2009 tuvo que pagar 2.500 euros por los arreglos de chapa y pintura, porque hubo que meterlo en bancada. El percance vino de un descuido suyo en un día de campo, en el que se le olvidó echar el freno de mano.  El coche fue a parar contra una piedra con la suficiente fuerza como para causar deformación donde no debía.

Sin bancada pero muchas piezas

También se puede tener un percance en el que, aunque no haya que meter el coche en bancada, se hayan deformado muchas piezas de la carrocería. Por ejemplo, un accidente en el que haya que sustituir y arreglar aleta trasera, pilar central, puertas y techo, el precio en un utilitario de bajo coste, puede estar en los 800 euros de piezas más otros 700 de mano de obra. Esos precios suben hasta los 2.000 euros de elementos originales más 1.800 euros por las horas invertidas por el taller en un utilitario premium. Es un trabajo que requiere normalmente cortar con radial, soldar y pintar, por lo que son muchas las horas de trabajo que hay que facturar.

Las que suponen la rotura del motor

Las marcas suelen poner todos los medios para que una avería menor no acabe deteriorando el motor hasta romperlo. De ahí el aviso de Fallo motor y que la mayoría de los coches modernos entren en “modo de emergencia” en el momento que sus múltiples detectores descubren algún problema.

Rotura de la correa de distribución / estiramiento de la cadena de distribución

Aún con todo esto, hay averías que se escapan a los crecientes sistemas de control por mucho que avancen. La rotura de la correa de distribución es el percance que más miedo suele dar a los propietarios que saben algo sobre motores. Los propios mecánicos avisan de la importancia de su sustitución cuando llega la hora, ya que si se rompe, frecuentemente significa un desperfecto en el motor tan grave que puede significar su cambio por otro.

La solución suele pasar por comprar un motor de segunda mano en un desguace con una factura que varía mucho en función de la marca y el motor, pero que sumada a la mano de obra puede partir de los 2.000 euros y llegar hasta los 8.000 euros. Hay motores mucho más caros (y mano de obra mucho más cara). Solo tienes que imaginar un enorme V8 biturbo con más de 500 CV fabricado por alguna marca premium para figurarte que esta factura puede ser mucho más dolorosa.

También se puede optar por intentar reparar el motor, cuya factura puede ser incluso más alta. Una opción que normalmente es más recomendable si se trata de un clásico valioso o no existen motores disponibles para el modelo y su propietario no quiere desprenderse de él.

Para evitar la ruptura de la correa de distribución, respeta los kilómetros que indica el fabricante para cambiarla e incluso adelántalo si tu coche pasa mucho tiempo al ralentí. Al fin y al cabo, es tiempo que se pasa funcionando que no se refleja en el cuentakilómetros. Un caso muy habitual en los taxistas.

Si tu coche utiliza una cadena de distribución en lugar de correa, debes saber que es un elemento que no tiene por qué cambiar en la vida útil del motor. Solo suele cambiarse si llega a kilometrajes muy altos. En principio, es lo suficientemente resistente como para que puedas despreocuparte, pero ten en cuenta que las altas temperatura y los cambios de revoluciones muy rápidos la hacen sufrir más de lo debido. Sobre todo combinando las dos cosas al mismo tiempo. Esto no quiere decir que no puedas exigirle a tu coche, pero ten en cuenta estos factores para usarlo de forma responsable.

Rotura de bloque motor

Es raro, pero pasa. Las fábricas de motores suelen ser muy cuidadosas en todo el proceso industrial para que no haya desperfectos o falta de calidad en los materiales. Sin embargo, a pesar de ello, te puede tocar alguna unidad defectuosa que si la casa no se responsabiliza de ella, puede acarrear una factura igual a la mencionada con la rotura de la correa de distribución.

Por supuesto, esto también puede venir del mal uso que se le dé al motor o su modificación. Ambos casos con motivos de sobra para que se pierda cualquier garantía o cobertura de la marca y haya que pagar por otro motor junto con su instalación.

Averías en la junta de la culata

La avería de este elemento no supone exactamente la rotura del motor, pero sí que causa su apertura en dos partes por el desacople entre la culata y el bloque. Además, aunque la factura para repararla no es tan alta como las mencionadas antes, si que supone un desembolso grande. Esto se debe a que hay que reparar o sustituir varios componentes como la propia culata, los tornillos, otras juntas, etc.

La factura suele estar entre los 1.000 euros y los 2.500 euros. No hace falta volver a recordar que estas facturas pueden llegar a ser mucho mayores dependiendo del modelo que haya que reparar.

Es una avería que suele aparecer con el sobrecalentamiento del motor. Un problema que puede ser derivado del mal funcionamiento del sistema de refrigeración del coche, y que los modelos actuales suelen paliar entrando en el antes mencionado “modo de emergencia”. Claro está, que si el coche sigue en marcha y el dueño hace caso omiso de los avisos, se puede llegar al problema de la junta de la culata. Otro motivo es la modificación del coche para funcionar más allá del rendimiento para el que está pensado.

Averías en la transmisión

La caja de cambios

Cuando el problema es la caja de cambios la factura también puede ser muy elevada. Sobre todo si es automática. Sustituir una caja de cambios rota puede estar entre los 600 euros, con una manual de segunda mano más la instalación, y los 2.000 euros para una automática. Como siempre, unos precios susceptibles de incrementarse según el modelo.

Para evitar la rotura de la caja de cambios respeta el kilometraje indicado para cambiar su aceite y evita conducir con continuos acelerones. En el artículo Cuidados de una caja de cambios automática tienes más detalle para alargar su vida. Las modificaciones que afectan a la potencia del motor de forma excesiva también pueden someter a un trabajo extra para el que la transmisión no está preparada.

Embrague y el volante bimasa

El embrague es un elemento de desgaste que acabará por necesitar un cambio si se usa lo suficiente. Además, su sustitución suele ir acompañada del cambio de volante bimasa para aprovechar que se realiza la operación. En muchos sitios lo hacen por política y aunque no sea así, tiene la ventaja de evitar el pago de la mano de obra dos veces. El precio de cambiarlos está normalmente entre los 900 para coches lowcost y los 1.800 euros para los premium.

Al tratarse de un elemento de desgaste, si hay que sustituirlo dentro de un kilometraje normal no hay que considerarlo una avería. Estos son aproximadamente 300.000 km con la casi todos los recorridos en autopista y unos 150.000 con la mayoría de los trayectos por ciudad.

La avería la podemos crear nosotros mismos usándolo mal con hábitos como el de dejar el pie apoyado en el pedal del embrague durante los semáforos o soltarlo bruscamente sin estar en las revoluciones adecuadas. Evita hacer estas cosas si no quieres acortar su vida útil. Puedes comprobar tú mismo si tienes el embrague gastado siguiendo unos simples pasos.

Averías en el turbo

Un viejo conocido de las averías caras que pueden aparecer en nuestro coche. El turbo trabaja a muy altas revoluciones para soplar aire al motor y que así pueda rendir más. Cuando funciona sin la debida lubricación o se somete a temperaturas altas para luego apagar de golpe el motor puede llegar a averiarse.

Para evitarlo deja el coche al ralentí un poco antes iniciar la marcha y déjalo encendido un par de minutos antes de apagarlo si vienes de un viaje largo o has estado exigiendo mucho al motor. En el artículo Cosas a tener en cuenta con mi motor turbo tienes más consejos para cuidarlo correctamente.

Si no te acostumbras a estos hábitos, puede que tengas que pagar entre 800 euros y 2.000 dependiendo de tu marca. Una curiosidad es que hay turbos como los de algunos modelos de Porsche que llegan a costar 10.000 euros porque utilizan materiales provenientes de la industria aeronáutica. Claro que gracias a ello son mucho más resistentes a la temperatura y las altas revoluciones.

Problemas en la gestión de gases

Averías del filtro de partículas

Los coches modernos cada vez tienen más sistemas para reducir sus emisiones. Entre ellos uno de los que más dinero nos puede costar si se avería es el filtro de partículas. Su sustitución suele rondar un coste de entre 1.000 y 2.000 euros. Así que, aunque es un elemento que tiene un sistema de autorregeneración, es recomendable acostumbrarse a llevar el coche alto de revoluciones durante unos kilómetros para ayudar al sistema a mantenerse en buen estado. Con que vayas en autopista cerca de las 3.000 revoluciones durante 25 km debería ser suficiente.

Averías de la válvula EGR

Al igual que el filtro de partículas es una pieza encargada de reducir la contaminación emitida por el coche. Está sometida a altas temperaturas y al hollín resultante de la combustión del motor. Para evitar que acabe por estropearse es conveniente realizar la misma operación que hemos indicado para el filtro de partículas. Si no se hace de vez en cuando y se llega a estropear del todo la factura está entre los 350 euros y los 1.300 euros. Si quieres saber más sobre ella te recomendamos el artículo La válvula EGR: qué es, funcionamiento.

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