Prueba Peugeot 208 1.6 e-HDI 92 Intuitive, motor, conducción y consumos

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El Peugeot 208 HDI Intuitive viene ataviado con el uniforme de gala que le predispone a tomar la urbe. Como hemos podido comprobar en el análisis de su diseño exterior e interior, el utilitario se reinventa tomando como lápiz la originalidad y singularidad en un lienzo en el que se premia lo sorprendente que pueda llegar a ser la primera impresión.

Pese a que este no es el paisaje donde más a gusto me encuentro, he de decir que este jardín de modernidad en el que “se ha metido” la marca francesa, les puede dar grandes frutos. Y en este caso, a punto de hacer girar la llave que despertará el 1.6 e-HDI 92 CV que monta esta unidad, estoy ansioso por probar un bocado.

El rey de la ciudad

Si la ciudad es su talismán, a por ella vamos. Y los primeros metros con él nos valen para escribir el prólogo de este examen de dinamismo. Agarrado a este volante afloran recuerdos de mi niñez donde pasaba las horas muertas montado en la atracción de “los coches locos” de la feria de mi pueblo. Te aseguro que, comparado con este, cualquier otro aro te parecerá el de un *camión.

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Su funcionalidad es exquisita. Moverte con él inserto en la jaula que supone cualquier circulación de una gran ciudad es como estar jugando al juego de videoconsola “GTA V”. También, sus medidas compactas hacen que esta ardua tarea no sea más que coser y cantar. Por otro lado, las butacas, con generosos soportes laterales, te envuelven de tal manera que incluso te sentirás más atado que Hannibal Lecter en El silencio de los corderos.

Silencio…

Semáforo en rojo. Toca coger embrague, reducir marcha y parar. En apena milésimas de segundo el Peugeot 208 descansa gracias al sistema Star-Stop que incluye el e-HDI. Un duro trabajo en el que los ingenieros se han esforzado para conseguir un comportamiento perfecto. La utilización de la correa para su arranque hace que éste sea prácticamente imperceptible y, sumado a la poca intrusión que supone tenerlo activado, se proclama como uno de los mejores del mercado.

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Su influencia en los niveles de consumo no es la panacea, pero si podremos ahorrarnos alrededor de un 15 % de combustible. Además, aunque sea por unos minutos, ayudará a frenar las emisiones de CO2 a la atmósfera (98 g/km). Esta primera excursión por la peligrosa metrópolis nos deja cifras poco reveladoras, 5.5 l/100 km mimándolo con la eficiencia de nuestro lado. Cotas razonables pero muy por encima de los 4.5 l/100 km que anuncia la marca francesa.

Suavidad intermitente

No será en la autovía donde mejor se sienta, pero lo hace a las mil maravillas. El Peugeot 208 es cómodo en viajes largos y las sensaciones que transmite son de aplomo y control. Pese a la vocal “e” plasmada en su motor que nos introduce en una atmósfera más ecológica, el funcionamiento del “control de crucero” sigue siendo demasiado violento. Al escoger una velocidad, el vehículo acelera bruscamente para colocar como alma que lleva el diablo la aguja en tal posición del velocímetro, repercutiendo negativamente en el gasto de carburante. Clavado éste en 120 km/h rigurosos, el navegador ronda los 5 l/100 km de media.

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¿El Peugeot 208 ha cambiado por fuera y por dentro, pero seguirá teniendo el mismo alma? Para comprobarlo no nos queda otra que devorar kilómetros de carretera nacional. Para empezar, la caja de cambios –manual de 5 velocidades- no es apta para todos los gustos. La primera velocidad es demasiado holgada y los recorridos, pese a ser menos largos que sus antepasados, siguen sin ser instintivos. El diseño del pomo agradece el tacto, pero conseguir, por ejemplo, que la marcha atrás entre con suavidad y a la primera, es más difícil si cabe que a Madrid le den unos Juegos Olímpicos.

Demasiado obediente

Por el contrario, las recuperaciones de este 208 son exquisitas, no tardarás más de 14 segundos en pasar de 80 a 120 km/h en quinta marcha. Y es que este 1.6 HDI de 92 CV mueve los 1.155 kg. que pesa la cubierta sin despeinarse, parte de la culpa la tiene el alto par de 230 Nm que consigue desarrollar. Cuatro cilindros en línea que te entregan la potencia progresivamente desde las posiciones más bajas del cuentarrevoluciones, hasta bien pasadas las 4.000. Dulzura, docilidad y poco margen para la excitación.

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Una prueba no sería tal, si las ruedas del sujeto en cuestión no pisaran el peliagudo trazado de “El Culebrín”. La EX318, herencia del Rally de la Vendimia, es mi próximo destino. Con el Peugeot 208 negociando cada giro de este angosto paraje, las cosas se ponen interesantes. Aunque podamos disfrutar con él, ese gen de “ciudadano ejemplar” no nos permite pasarnos de la raya. La suspensión no es blanda, pero tampoco es firme, y el tarado del chasis está orientado al confort.

Deseos de conducción deportiva que podremos rozar, pero que si de verdad queremos tocar tendremos que recurrir al 208 GTI. La leyenda ha vuelto y nosotros lo hemos sentido en nuestras carnes. Te lo contamos todo aquí.

Ha llegado la hora de parar el motor, coger los libros y pensar… ¿qué ofrece y por cuanto el pequeño francés? No te lo pierdas mañana y recuerda que votando tu elegido al CAI (Coche del Año en Internet) podrás ganar un ¡Ipad Mini!

Más información – Prueba Peugeot 208 1.6 e-HDI 92 Intuitive, diseño exterior e interior, Prueba Peugeot 208 GTi 1.6 THP 200 CV, al volante

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