Prueba Peugeot 508 SW 2.0 BlueHDi 180 GT Line

Hace poco más de un año os trajimos la prueba del Peugeot 508. Sin duda, la segunda generación del 508 ha sido toda una revolución. Un cambio brutal respecto a su predecesor, aportando mucho más estilo, tecnología y un conjunto más deportivo. Eso sí, su precio también se elevaba considerablemente. De todos modos, no parece irle nada mal, pues está entre los más vendidos de su categoría entre particulares.

El caso es que hace unas semanas llegaba al mercado el Peugeot 508 SW, la carrocería familiar de este modelo para el segmento D. ¿Por qué no probarlo? Aprovechando que cambiábamos de carrocería, también pedimos a la marca que nos cediera una unidad con otro motor. Bienvenidos a la prueba de este nuevo Peugeot 508 SW en acabado deportivo GT Line y con el motor 2.0 BlueHDi de 180 CV. ¿Comenzamos?

¿Es un familiar o un shooting brake?

Como siempre, arrancamos con el diseño exterior. Nadie puede decir que el Peugeot 508 no sea un coche llamativo. Lleva ya más de un año en el mercado y sigue torciendo cuellos a su paso. Claro que esta unidad con el acabado deportivo GT Line y el color blanco nacarado, es muy llamativa. ¡Y eso que es una carrocería familiar! Además, tampoco es que Peugeot hubiera apostado muy fuerte por el diseño unos años atrás.

Bueno, sinceramente no sabría si catalogarlo como familiar o como shooting brake. Su estética es muy deportiva, con una carrocería bajita y cierto estilo coupé. Fijaos, por ejemplo, en que las puertas no tienen marco superior; un detalle muy deportivo. Es por ello que dudo entre si catalogarlo como una berlina familiar o, directamente, como un shooting brake.

Sea como fuere, en el frontal destacan sus afilados faros principales y la tira vertical de LED que trata de simular dos colmillos. Dicha iluminación hace las veces de luz diurna y también de intermitente. Me parece un diseño muy personal, pero no es menos cierto que esta parte queda muy expuesta a posibles golpes que no nos harían demasiado gracia. Creo que es relativamente fácil que, aparcando, alguien roce en esos colmillos y los rompa. No sé cuánto saldrá la broma, tal vez más cara que la de ir al dentista… También me resulta muy atractiva la calandra superior y su tramado en acabado cromado.

Como curiosidad, el 508 lleva la denominación del modelo también en la parte delantera, en el borde central junto al capó.

Si la vista frontal impone, la lateral no se queda corta. Es ahí donde se aprecia la gran longitud de este modelo, con 4,83 metros de largo. Se ve como un coche bajito y muy largo, con una carrocería que también queda cerca del suelo. Pese a ello, no se ve un vehículo desproporcionado, ni mucho menos. En esta unidad llevamos cristales posteriores tintados y varios detalles en negro brillante, como los raíles de techo, las carcasas de los retrovisores o los contornos de las ventanillas. Se ve espectacular, la verdad.

Las dimensiones exteriores del Peugeot 508 SW son 4.829 mm de longitud, 1.828 de anchura, 1.476 de altura y 2.817 mm de batalla. Sí, es un coche grande.

Y la parte trasera no iba a ser menos espectacular. Fijaos en el diseño. Los pilotos de LED estrechos, alargados con tres garras y comunicados por una franja en negro brillante que mantiene el grosor, las formas rectas y marcadas, el difusor en negro brillante y la presencia de una doble salida de escape bastante llamativa en el lado izquierdo. Nada mal, ¿verdad? Sinceramente, no sabría con qué parte del diseño exterior quedarme.

Mucha tecnología en el interior, ¿pero es totalmente práctico?

El interior también destaca por verse muy tecnológico, pero tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Para empezar, el acceso al habitáculo no es bueno porque es un coche relativamente bajito para su segmento, debiendo tener cierto cuidado. A las personas mayores o poco ágiles no les hará demasiada gracia.

Una vez en el puesto de conducción, nos encontramos con prácticamente lo mismo que vimos en la prueba del 508 berlina. Me refiero al Peugeot i-Cockpit, con un volante muy pequeño y con el cuadro de instrumentos digital que se ve por encima del citado volante. Personalmente, no me gusta; y es que la parte superior del aro me tapa la información que aparece en la parte inferior del cuadro de instrumentos. Eso sí, hay personas que se adaptan perfectamente, pero ese no es mi caso.

Luego tenemos el tema de la consola central, que es muy prominente y personalmente me da cierta sensación de agobio. Al ser tan voluminosa, da la impresión de que no es un coche demasiado amplio; algo que se incrementa por la poca altura de la carrocería y la línea de cintura relativamente elevada.

A su favor tiene que los materiales utilizados en los tapizados sí son de buena calidad, tanto en las puertas como en el salpicadero. Volvemos al lado opuesto, porque el sistema de infoentretenimiento y la estructuración de las funciones tampoco me gusta. No lo veo intuitivo y me parece un error muy serio el hecho de integrar el climatizador dentro de la pantalla táctil. Donde estén las ruletas de siempre, que se quite todo lo demás.

La fluidez del sistema es relativamente correcta pero, como digo, no me gusta la organización de las funciones; y eso que tenemos algunos botones de acceso directo a los principales menús. La calidad de visión tampoco es muy allá, especialmente en las cámaras exteriores. Un fallo, más que nada porque el coche en sí y su diseño aportan un toque elegante, tecnológico y de alta calidad.

Para rematar con los puntos negativos de esta parte delantera del habitáculo, cómo no, el negro piano. Peugeot ha utilizado mucho negro brillante, especialmente en la parte central que divide las plazas delanteras. Como siempre os digo, esta terminación parece muy bonita, pero hay que tener en cuenta que es imposible mantenerlo limpio y que se araña con relativa facilidad. Por cierto, debajo de esta prominente consola central aparece un hueco, donde se ubica la superficie de carga inalámbrica y las tomas de conexión; quedando un acceso complejo y poco práctico.

En el lado positivo del interior yo destacaría la posición de conducción bajita, muy deportiva, y con las piernas estiradas. También la calidad de estos asientos opcionales. Es un cuero “sellier” de color rojo muy elegante y que cuenta con calefacción. Eso sí, cuesta la friolera de 3.050 euros, un capricho algo caro y en el que, personalmente, creo que debería incluir también ventilación. Los asientos delanteros incorporan reglaje eléctrico y cuentan con función masaje.

No me olvido del equipo de sonido Focal. Es cierto, no es barato, son 850 euros extra, pero la calidad de sonido es muy buena. Los clientes apasionados por la música seguro que agradecen sus diez altavoces, la caja de graves y el amplificador de doce canales. Si la música o el equipo de audio no es algo que te emocione, puedes prescindir de ello.

Las plazas traseras del Peugeot 508 SW son mejorables

El acceso a las plazas traseras es mejor que en la carrocería berlina, pero sigue siendo peor que en muchas de sus alternativas. Es el peaje a pagar por un diseño tan deportivo y aspiracional, pese a estar en una carrocería familiar. Hay que tener un poco de cuidado al entrar y al salir. Como se suele decir, no se puede tener todo en la vida…

Una vez dentro, en esta segunda fila de asientos se nota la mejora en habitabilidad respecto a la berlina. Tenemos varios centímetros más de espacio para la cabeza y, como el techo está en una posición superior y las ventanillas son algo más grandes, no da tanta sensación de agobio. El espacio para las piernas es correcto, aunque mejorable y, como es habitual en la mayoría de coches, no hay sitio para que cinco adultos viajen cómodamente. Las plazas laterales son cómodas y recogen relativamente bien.

Por lo demás, tenemos salidas de aire sin regulación de temperatura, dos tomas USB en la zona central, un reposabrazos abatible, bolsas en los respaldos para colocar papeles o revistas y, por último, la impresión de calidad en estas plazas traseras sigue siendo bastante elevada. ¿Vemos el maletero?

Maletero del Peugeot 508 SW

En este Peugeot 508 SW tenemos un portón con apertura y cierre automático. Cuando lo abrimos, nos recibe un maletero de 530 litros. Este dato lo sitúa más o menos en la media del segmento, pero lo bueno es que ofrece unas formas bastante aprovechables, elementos para sujetar la carga y unos tapizados interiores más que correctos. Podemos abatir los asientos en dos partes asimétricas (60:40) desde el propio maletero mediante unos tiradores, llegando a los 1.780 litros.

Oferta mecánica

¿Cuáles son las motorizaciones disponibles en este Peugeot 508 SW? Pues tenemos motorizaciones diésel, de gasolina y una híbrida enchufable. Vamos por partes, como dijo “Jack, el destripador”.

Si empezamos con la familia diésel, las versiones de acceso llevan el motor 1.5 BlueHDi de 130 CV, que es el único que se puede combinar también con caja de cambios manual, ya que el resto vienen obligatoriamente con la transmisión EAT8, de convertidor de par. Por encima encontramos un 2.0 BlueHDi que se ofrece tanto en versión de 160 como de 180 CV.

La gama de gasolina gira siempre alrededor de un bloque 1.6 PureTech, el cual aparece disponible con una potencia de 180 CV, a la que hay que añadir una de 225 CV que solo hace acto de presencia con el acabado deportivo GT. Recientemente se ha añadido a la gama una mecánica híbrida enchufable con 225 CV, que toma precisamente este motor 1.6 de gasolina como propulsor de combustión.

Al volante: destaca su chasis

Es hora de ponerse al volante y pasar a la acción. Empezamos con las prestaciones de esta versión probada que, como hemos citado al principio, consta del acabado GT Line y el motor 2.0 BlueHDi 180, una motorización diésel que se vincula obligatoriamente con el cambio automático de 8 velocidades, de tipo convertidor de par.

Este propulsor en realidad no da 180 CV, sino 177 CV según apunta su ficha técnica. Dicha potencia es entregada a un régimen de 3.750 rpm. Su par máximo es de 400 Nm y aparece desde las 2.000 vueltas. Entre sus prestaciones encontramos un 0 a 100 en 8,6 segundos y una velocidad punta de 231 km/h. Mientras tanto, homologa un consumo combinado en WLTP de 5,8 l/100 km.

Siguiendo con el motor, pero hablando ya de las impresiones que nos ha transmitido, reconozco que el diésel de 130 CV que probé tiempo atrás en el Peugeot 508 berlina me gustó más. Obviamente, este de BlueHDi empuja más porque tiene más potencia y par. El coche corre mucho cuando lo pedimos, pero algo menos de lo esperado. Repito, pese a ello, tiene una respuesta más que sobrada para este modelo. Una versión inferior también sería suficiente.

Pero lo que menos me ha convencido es que resulta bastante rumoroso. Es un motor que se deja notar en el habitáculo, especialmente en aceleraciones relativamente fuertes. Debería estar algo más aislado. Como citaba más arriba, se combina con una transmisión automática de tipo convertidor con 8 velocidades. Esta caja de cambios tiene un funcionamiento correcto. No es especialmente rápida -tampoco lenta-, pero sí se ha mostrado suave prácticamente siempre, algo que es muy de agradecer en un coche de este estilo.

Donde más destaca el Peugeot 508 SW es en la puesta a punto. Como es habitual en Peugeot, tiene un tarado ligeramente duro, pero no resulta seco. Pese a tratarse de un familiar, el chasis se comporta francamente bien si practicamos una conducción deportiva, con un funcionamiento ágil y rápido, donde los cambios de apoyo suceden en pocos instantes y con una dirección directa. En ese sentido, la verdad es que resulta satisfactorio, por lo que los posibles compradores que disfruten en zonas de curvas se sentirán muy a gusto con él. La postura de conducción, baja y con el volante pequeño, ayuda a esta sensación (aunque nos tape parte del cuadro).

Cierto es que es un coche con muy buenos acabados interiores en la mayoría de tapizados y que esta unidad, con el interior en cuero rojo, da mucha sensación de calidad. Sin embargo, no es menos cierto que no le hubiera venido mal estar un pelín mejor aislado. Y ya no solo por lo que citaba antes del motor, sino porque también se “cuelan” algunos ruidos aerodinámicos y de rodadura. Ojo, no digo que sea malo en ese sentido, pero hay alternativas mejor insonorizadas.

Y para rematar, hablemos de consumos. Durante esta prueba de una semana y más de 600 kilómetros, el Peugeot 508 SW ha registrado un consumo final de 6,5 l/100 km. Hemos rodado por todo tipo de vías y a distintos ritmos -unas veces más tranquilos y otras más alegres-; conduciendo más por vías rápidas, que es el principal escenario para este tipo de coches. Me parece un consumo correcto, pero es cierto que la berlina de 130 CV nos gastó un litro menos aproximadamente.

Artículo relacionado:
Prueba Peugeot 508 GT Line 1.5 BlueHDi 130 CV Auto (vídeo)

Conclusiones

No cabe la menor duda de que el Peugeot 508 SW, pese a ser un modelo de corte familiar, tiene una estética muy logada. Tiene un carácter deportivo, juvenil y tecnológico, tres características que hace una década serían imposibles de combinar con el segmento D en versión ranchera, ¿no crees?

A mi forma de ver, tiene detalles a mejorar, especialmente en el interior. Sí me han convencido muchos de los tapizados interiores, pero no las soluciones de la prominente consola central sin apenas hueco para dejar objetos, el Peugeot i-Cockpit o la poca practicidad del sistema de infotainment, que es algo que llevamos citando ya unos años dentro del grupo francés.

Respecto al comportamiento, el chasis es la mejor parte de este coche. Al menos, bajo nuestro punto de vista. El motor BlueHDi 180 de 177 CV empuja de sobra, aunque parece que se ha dejado algún que otro caballo por el camino. De todos modos, lo peor de él es su sonoridad, especialmente en frío y también en fases de aceleración importantes. El consumo no está mal, pero el 1.5 diésel de 130 CV es menos sediento, aunque no tan resolutivo. Tal vez el nuevo diésel de 160 CV sea el ideal.

Por último, toca hablar de precios. Más abajo os dejamos una tabla con los precios de todas las versiones del Peugeot 508 SW según el configurador de la marca a fecha de este artículo. Nuestra unidad de pruebas, por contar con varios extras, ronda los 47.000 euros. Es cierto que es un coche muy equipado, pero lo cierto es que llega a asustar esta tarifa.

Precios Peugeot 508 SW

Motor Cambio Acabado Precio
Motor Cambio Acabado Precio
1.5 BlueHDi 130 Manual 6v Active 29.050 €
1.5 BlueHDi 130 Automático 8v Active 31.250 €
1.6 PureTech 180 Automático 8v Actice 32.100 €
1.5 BlueHDi 130 Manual 6v Business Line 30.600 €
1.5 BlueHDi 130 Automático 8v Business Line 32.800 €
1.5 BlueHDi 130 Manual 6v Allure 31.650 €
1.5 BlueHDi 130 Automático 8v Allure 33.850 €
1.6 PureTech 180 Automático 8v Allure 34.700 €
2.0 BlueHDi 160 Automático 8v Allure 35.500 €
Hybrid 225 Automático 8v Allure 40.150 €
1.5 BlueHDi 130 Manual 6v GT Line 33.950 €
1.5 BlueHDi 130 Automático 8v GT Line 36.150 €
1.6 PureTech 180 Automático 8v GT Line 37.000 €
2.0 BlueHDi 180 Automático 8v GT Line 39.300 €
Hybrid 225 Automático 8v GT Line 42.450 €
2.0 BlueHDi 180 Automático 8v GT 43.300 €
1.6 PureTech 225 Automático 8v GT 43.500 €
Hybrid 225 Automático 8v GT 46.450 €

Opinión del editor

Peugeot 508 SW GT Line 2.0 BlueHDi 180
  • Valoración del editor
  • Puntuación 4 estrellas
29.050 a 46.450
  • 80%

  • Peugeot 508 SW GT Line 2.0 BlueHDi 180
  • Reseña de:
  • Publicado el:
  • Última modificación: 23 de diciembre de 2019
  • Diseño exterior
    Editor: 90%
  • Diseño habitáculo
    Editor: 65%
  • Plazas delanteras
    Editor: 65%
  • Plazas traseras
    Editor: 60%
  • Maletero
    Editor: 80%
  • Mecánica
    Editor: 75%
  • Consumos
    Editor: 70%
  • Confort
    Editor: 75%
  • Precio
    Editor: 55%

Pros

  • Diseño exterior
  • Comportamiento dinámico
  • Materiales interiores

Contras

  • Interior poco amplio
  • Precio elevado
  • Sistema de infoentretenimiento y Peugeot i-Cockpit

Galería Peugeot 508 SW


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