Prueba Subaru BRZ, un toque de alegría en la rutina diaria (parte II)

 

La semana pasada he hablado largo y tendido sobre el Subaru BRZ…en parado. Ya es hora de girar la llave y despertar este “juguete” para todos los días.

Conducción

Este coche está hecho para la conducción, disfrutar al volante, en definitiva hacer algo más que desplazarse del punto A al B (cuantas veces he dicho esta frase….)
Lo primero que se percibe al poner en movimiento este coche es que…no se ha hecho un gran trabajo de aislamiento. El coche es bastante ruidoso, aunque afortunadamente no es un “ruidoso desagradable”. Incluso a velocidades bajas y moderadas se aprecia claramente el ruido de la mecánica, por encima del sonido del motor o de rodadura. Según aumenta la velocidad el ruido de rodadura  y aerodinámico va subiendo hasta casi enmascarar el motor. No cansa en viajes largos, pero tampoco es música celestial.


Este sonido potencia las sensaciones deportivas que ofrece el coche, ya que circulando normal por ciudad puedes escuchar claramente el ruido del cambio, embrague, etc. Lástima que la admisión no sea más sonora, igual que el escape. Cuando pisamos a tope y el motor va subiendo de vueltas, en nuestros oídos discurre toda una sinfonía de diferentes sonidos: vibraciones, admisión, escape, rozamientos mecánicos, etc. No está mal, pero para mi gusto hubiese preferido más admisión y escape, sin duda.


No sé si lo he dicho ya, pero este motor 2 litros boxer atmosférico de dimensiones cuadradas (86×86 mm de diámetro y carrera, respectivamente) es muy puntiagudo y ofrece el par máximo de 205 Nm a nada menos que 6.600 RPM. La potencia máxima de 200CV llega a las 7.000 RPM, pudiendo estirar la marcha hasta 7.400 RPM. Todo esto se traduce en que si queremos ir realmente rápido con este coche, tendremos que conducirlo concienciados de lo que llevamos entre manos y mantener el motor de 5.000 RPM para arriba. Tranquilo que no se va a romper…es más, ni siquiera el consumo se dispara más de la cuenta.


Por supuesto, también admite una conducción normal y en autovía el coche viaja en sexta marcha a un régimen desahogado, con un consumo contenido y sin esfuerzo ninguno. Eso sí, en cuanto pretendemos subir un repecho o acelerar (por ejemplo si nos ha frenado un camión o coche lento), las recuperaciones de este coche en sexta marcha son de risa…se eternizan, como si tuviera 100 CV menos, por lo que deberemos recurrir al cambio. No es que funcione mal, simplemente…no se puede tener todo y si queremos un bajo consumo a velocidad de crucero hay que mentalizarse de que el cambio está para algo, no como en un HDI, TDI, etc. que puede recuperar en cualquier marcha.

La iluminación roja del cuadro de mandos es muy sugerente

Ya que hablamos de cambiar velocidades, decir que el tacto y manejo de la palanca es excelente. Al principio sorprende su dureza y la decisión con las que hay que meter las marchas, pero una vez que te acostumbras te das cuenta de que la caja parece a prueba de bombas. En tramos de montaña donde se va en 2º y 3º marcha entre las 5.000 y 7.000 RPM continuamente, el cambio se “traga” las reducciones sin problemas. Habremos de tener cuidado con reducir en exceso ya que la retención del tren trasero puede hacernos perder la trayectoria si no hacemos punta-tacón…maniobra que se realiza con mucha facilidad. La dirección es eléctrica, muy dura y de tacto magnífico. Hace tiempo que no me ponía tras el volante de algo parecido…

Una de las cosas que más me gustan de este coche es que tiene todas las reacciones de un deportivo de pura raza, pero llegan de forma más suave y predecible. Eso quiere decir que es un estupendo coche para aprender a dominar la conducción deportiva sin correr “excesivos riesgos”. Pero no me malinterpretéis: el Subaru BRZ es un coche de reacciones rápidas que requiere mucha atención si se quiere llevar a buen ritmo con seguridad. Con todos los controles activados su conducción está al alcance de cualquiera ya que la electrónica no permite el mínimo deslizamiento. Con el control de estabilidad en modo deportivo el coche requiere atención pues sus reacciones ágiles no son cortadas de inmediato por la electrónica. Llevar todos los controles quitados en carretera es totalmente desaconsejable porque cualquier despiste o imprevisto puede hacer que acabemos el viaje en grúa, sobre todo si le buscamos las cosquillas a la entrada de la curvas.

Si nos compramos el pensando en tener un coche con el que salir de las curvas haciendo espectaculares derrapes, nos estamos confundiendo. Este coche es divertidísimo y muy agradable de llevar en tramos revirados, pero el motor no tiene suficiente par como para hacer patinar las ruedas, salvo en primera y en segunda velocidad (y no siempre). Además, como el motor es muy puntiagudo, si no entramos en la curva en la marcha adecuada casi seguro que ocurrirán una de estas dos cosas: o bien el motor no tiene toda la fuerza deseable para “salir como un misil” o bien llegaremos al corte de inyección antes de tiempo. Por eso, como ya he dicho antes, para llevar el BRZ realmente rápido hay que ponerse a sus mandos con mentalidad de piloto.

Bastante genio, buen tacto, consumo reducido…sólo le falta un poco más de par

Por el contrario, el motor si que tiene la suficiente fuerza de retención como para que el coche nos obsequie con una espectacular cruzada si levantamos el pie del acelerador en plena curva cerrada (con el ESP desconectado, claro). Es un coche que no sólo redondea las curvas, más bien las “cierra sin piedad” si se lo pedimos.

Una vez en carretera amplia o autovía, la dirección directa y las rápidas reacciones en carreteras lentas y reviradas pueden hacernos pensar que el coche va a ser nervioso, pero sorprendentemente el BRZ hace gala de un buen aplomo a alta velocidad. La suspensión absorbe bien los baches y mantiene estable la carrocería sin rebotes extraños ni pérdidas de trayectoria. Esta impresión ya la he tenido en otros Subaru, lo que me lleva a pensar que es una marca que sabe trabajar muy bien las suspensiones de sus coches (ver prueba Subaru Impreza 2.0 R Sport)

Continuará…

 

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Palentino del 83, desde muy niño me interesé por destripar y observar como funcionaba todo lo que tenía la desgracia de caer en mis manos. Como es lógico, acabé enganchadísimo del mundo del motor, escaparate de casi todas las tecnologías existentes. Hoy en día intento probar cualquier aparato motorizado que tenga cerca. Puedes contactar conmigo en luis@actualidadblog.com

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