Las vacaciones de verano dejan tras de sí un reguero de incidencias mecánicas en las carreteras españolas, y los neumáticos son uno de los grandes protagonistas. Según el último barómetro del Real Automóvil Club de España (RACE), las averías relacionadas con las ruedas representaron el 24,8% de las asistencias gestionadas en julio y agosto, lo que supone un aumento de 3,3 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año anterior. Esta cifra consolida a los neumáticos como la segunda causa de intervención en carretera, solo por detrás de los problemas de motor, que coparon el 31,5% de los servicios.
El calor extremo, los desplazamientos largos y el hecho de viajar con el coche cargado someten a las cubiertas a un esfuerzo adicional. De hecho, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) confirmó que el verano de 2026 fue el más cálido desde 1961, con una temperatura media de 24,5 grados y hasta 61 días de ola de calor acumulados. Estas condiciones meteorológicas elevan la temperatura del asfalto y, combinadas con una presión incorrecta o un desgaste previo, pueden acelerar el deterioro de los neumáticos y aumentar el riesgo de reventones o fallos durante la conducción.
El verano pasa factura a los neumáticos
Los datos del RACE reflejan un incremento sostenido de las incidencias relacionadas con las ruedas tanto en julio como en agosto, con subidas de 3,4 y 3,2 puntos porcentuales respectivamente frente a 2025. En total, el club atendió 120.248 asistencias en carretera en toda España durante los meses estivales, de las cuales casi una de cada cuatro tuvo que ver con los neumáticos. Motor, ruedas y batería concentraron el 77,1% de todas las intervenciones, un claro indicador de los tres puntos débiles más habituales de nuestros vehículos en época de calor.
La incidencia del calor no es casual. Las altas temperaturas aumentan la presión interna del neumático y hacen que el caucho trabaje a un régimen térmico más elevado. Si además el dibujo está gastado o la presión no es la adecuada, la capacidad de evacuación del agua y la adherencia se ven seriamente comprometidas. Por eso, los expertos insisten en que una revisión sencilla sobre los problemas comunes con los neumáticos del coche antes de cualquier viaje largo puede evitar más de un disgusto.
Claves para revisar los neumáticos tras el verano

Los especialistas de Michelin recomiendan prestar atención a varios puntos después de las vacaciones. El primero, y más importante, es la presión. Debe medirse con los neumáticos fríos, es decir, cuando el vehículo ha recorrido menos de dos kilómetros, y ajustarse a los valores indicados por el fabricante, que suelen aparecer en el manual, en el marco de la puerta o junto a la tapa del depósito. Una presión incorrecta no solo reduce la adherencia, sino que también incrementa la resistencia a la rodadura y dispara el consumo de combustible.
Otro aspecto esencial es la profundidad del dibujo. La ley establece un mínimo de 1,6 milímetros, pero los testigos de desgaste ubicados en los canales principales permiten comprobarlo fácilmente. Si el dibujo está cerca de ese límite, conviene analizar cuando tengo que cambiar ruedas y neumáticos antes de que llegue el otoño, cuando las lluvias y el asfalto mojado aumentan el riesgo de aquaplaning. Un consejo práctico: si se observa un desgaste irregular en alguna zona de la banda de rodadura, puede indicar problemas de alineación o de suspensión, así que lo mejor es acudir a un taller especializado.
También hay que revisar visualmente los flancos en busca de cortes, grietas, bultos o deformaciones. Un golpe contra un bordillo o un bache puede dañar la estructura interna de la rueda, aunque no se aprecie a simple vista. En ese caso, lo más prudente es sustituir el neumático y no continuar circulando con él. Además, si después de las vacaciones se notan vibraciones en el volante o el coche tiende a desviarse, puede ser necesario un equilibrado de las ruedas.
Consecuencias de no revisarlos
Circular con un neumático en mal estado no solo compromete la seguridad, sino que también tiene implicaciones legales y económicas. La Dirección General de Tráfico sanciona con multas de hasta 200 euros por rueda cuando la profundidad del dibujo es inferior a 1,6 milímetros, una cuantía que se reduce a la mitad si se abona en los 20 días posteriores. Además, los neumáticos al límite son considerados un defecto grave en la ITV, lo que obliga a repetir la inspección y puede acarrear la inmovilización del vehículo.
El coste de reemplazar los cuatro neumáticos suele oscilar entre 300 y 600 euros según el modelo y la gama, pero reparar una avería mayor provocada por un reventón puede superar con creces esa cifra. Los expertos recuerdan que mantener la presión correcta y comprobar el estado de las ruedas cada pocas semanas es una inversión mínima que prolonga la vida útil de los neumáticos y evita sustos en carretera.
En definitiva, el verano ha puesto de manifiesto que los neumáticos son un elemento crítico para la fiabilidad de los desplazamientos. Los datos del RACE y las recomendaciones de fabricantes como Michelin coinciden en que una revisión rápida y sencilla antes del otoño puede reducir significativamente el riesgo de averías y multas. Con la llegada de las primeras lluvias, un dibujo en buen estado y una presión adecuada marcan la diferencia entre un viaje seguro y una visita al taller.