Tesla Roadster: acrobacias con propulsores de SpaceX y dudas de homologación

  • Tesla presenta el Roadster con propulsores de gas frío y succión, pero las maniobras aéreas no equivalen a un coche autorizado para circular.
  • Habrá tres versiones: Performance, Thrust y Rocket, con reservas desde 5.000 dólares y depósitos totales de 50.000 o 250.000 dólares; la Rocket solo por invitación.
  • La producción se apunta a 2028, con precios finales, especificaciones y entregas todavía sin garantizar.
  • La autonomía anunciada supera los 480 km y la velocidad punta los 370 km/h, con dudas sobre seguridad y homologación.

Más allá del espectáculo, el Roadster sigue siendo un proyecto con casi una década de retrasos. Tesla lo anticipó en 2017 con promesas de 0 a 100 km/h en 1,9 segundos, unos 1.000 km de autonomía y entregas en 2020. Ahora la firma habla de producción en 2028, sin precio final cerrado y con especificaciones que aún deben validarse en un modelo de serie.

En España y el resto de Europa, esas dudas no son menores: cualquier función aérea o de succión choca con la normativa de tráfico y homologación.

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Propulsores de SpaceX: qué se vio realmente

El sistema combina ventiladores de alta potencia instalados bajo la carrocería con propulsores de gas frío desarrollados junto a SpaceX. En lugar de quemar combustible, el vehículo almacena aire comprimido a alta presión y lo libera por unas toberas para generar empuje. Ese empuje sirve para levantar brevemente el coche, girarlo o estabilizarlo durante un salto. Los ventiladores, por su parte, crean succión y aumentan la adherencia al asfalto, una solución que Tesla presentó como una forma de mejorar el paso por curva y la estabilidad.

Tres versiones, reservas y precios por confirmar

Tesla ha anunciado tres configuraciones. La Performance es un biplaza pensado para carretera, con aerodinámica activa y sistema de succión; la firma apunta a menos de 1,6 segundos de 0 a 100 km/h.

La Thrust añade propulsores traseros, se orienta a circuito y promete bajar de 0,9 segundos.

La Rocket es un monoplaza solo por invitación, con propulsores repartidos por la carrocería y un sistema de vuelo completo, aunque Tesla reconoce que no está homologado para circular por vías públicas (e, insistimos, los propulsores solo se podrían equipar por invitación de la marca a unos pocos privilegiados.)

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  • Reserva inicial de 5.000 dólares; para formalizarla, otros 45.000 dólares en Performance o 245.000 en Thrust.
  • El depósito total queda así en 50.000 dólares para Performance y 250.000 para Thrust, cifras similares a las que ya se manejaban en 2017.
  • La Rocket no tiene precio público ni plazo de entrega y solo se puede solicitar por invitación.
  • Tesla no garantiza el precio final, el equipamiento definitivo ni la fecha de entrega.

Prestaciones y letra pequeña

En papel, el Roadster promete más de 370 km/h de velocidad punta y más de 480 km de autonomía. La aceleración general se sitúa por debajo del segundo, con variantes aún más rápidas: menos de 1,6 segundos en Performance, menos de 0,9 en Thrust y menos de 0,59 en Rocket, según las cifras comunicadas por la compañía.

Elon Musk llegó a insinuar que la velocidad podría acercarse a la mitad de la del sonido, pero no explicó en qué carretera podría circular legalmente a ese ritmo.

La letra pequeña también incluye recortes respecto a lo prometido hace años. La autonomía anunciada ahora es menos la mitad de los 1.000 km que se llegaron a citar, y la configuración 2+2 ha desaparecido para dejar sitio a dos plazas. Además, Musk admitió que el modelo no está necesariamente optimizado para la seguridad y que, si la seguridad es la prioridad número uno, quizá no sea el coche indicado. Tesla prevé iniciar la producción en 2028, pero no confirma precios definitivos ni entregas.

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Un contexto de cambio en Tesla

La presentación llega en un momento de giro para la marca. Tesla ha dejado de vender los Model S y Model X para centrarse en robots humanoides, inteligencia artificial y conducción autónoma, además de mantener sus Model 3 y Model Y como grandes superventas. También ha lanzado el Cybercab, un robotaxi sin volante, pedales ni espejos. En este escenario, el Roadster actúa como escaparate tecnológico y como posible modelo insignia, aunque Musk ha restado importancia a su impacto en las cuentas. El primer Roadster, basado en el Lotus Elise, se comercializó entre 2008 y 2012 y fue el primer vehículo eléctrico de la marca.

La colaboración con SpaceX ha alimentado otra lectura: la posible fusión entre ambas compañías de Elon Musk. Varios analistas interpretan el evento como una operación para generar interés en una unión que el propio empresario ha coqueteado con explorar. La cita también coincide con la recta final de un trimestre en el que los inversores miran más los márgenes, las entregas y los resultados que cualquier acrobacia con gas comprimido.

Dudas legales y de seguridad en España y Europa

El punto más delicado es la homologación. Que un prototipo se eleve o ruede boca abajo en una demostración no significa que pueda hacerlo en el tráfico real. La versión Rocket sí se describe como capaz de volar, pero Tesla especifica que no está aprobada para la vía pública. En Europa, cualquier vehículo que quiera circular debe cumplir normas de seguridad, emisiones, frenado, alumbrado y protección de ocupantes; si además se separa del suelo, entran en juego regulaciones aeronáuticas.

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Musk respondió con ironía cuando le preguntaron por la legalidad en la calle, pero no ofreció una solución técnica o normativa. El aire comprimido se agota en pocos segundos y los depósitos ocupan espacio que podría destinarse al maletero. La seguridad y la practicidad quedan en un segundo plano frente al espectáculo, algo que encaja con la historia reciente de Tesla: anuncios muy llamativos, plazos elásticos y promesas que tardan años en aterrizar, si es que lo hacen.

El nuevo Tesla Roadster deja una mezcla de asombro técnico y escepticismo. Hay una demostración real de propulsores, succión y maniobras imposibles, pero también muchas incógnitas: producción prevista para 2028, precios sin cerrar, reservas millonarias, prestaciones pendientes de validación y una versión Rocket que no puede circular por carretera.

Para el comprador europeo, la pregunta no es solo cuánto costará, sino si algún día podrá matricularlo y usarlo con normalidad. De momento, Tesla ha vuelto a vender humo, aunque sea humo con toberas.

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