El Circuit de Barcelona-Catalunya sumará a su programación una prueba de la IndyCar, la competición estadounidense de monoplazas que contará con un gran premio propio en Montmeló. El evento, que se presentará como Gran Premio de Barcelona de IndyCar, llega mediante un acuerdo de carácter multianual impulsado por la parte catalana y la estructura que gestiona el campeonato, y sitúa al trazado vallesano en el mapa de una categoría con enorme seguimiento en Norteamérica.
La primera visita está prevista para julio de 2027, según han coincidido distintas informaciones y la propia organización. No será una simple exhibición: la cita formará parte del calendario y tendrá peso deportivo, además de servir para mantener la actividad del Circuit en un año en el que la Fórmula 1 no pasará por Barcelona debido al sistema de rotación.
Un acuerdo con respaldo institucional
El entendimiento ha quedado encauzado entre Fira Circuit, la sociedad que explota el recinto, y los responsables de la IndyCar, con el respaldo de la Generalitat. La presentación institucional contó con la presencia de Salvador Illa y Mark Miles, presidente de la Generalitat y máximo responsable de Penske Entertainment, respectivamente, lo que dio al anuncio un carácter oficial. La operación se ha cocinado durante meses y se plantea como una relación estable, no como una aparición puntual.
La llegada de la IndyCar permitirá al Circuit ampliar su oferta más allá de la Fórmula 1 y de otras competiciones, y encaja en la estrategia de diversificación que viene aplicando la instalación. La cita se prolongará durante varias temporadas, aunque los detalles finos del contrato y del programa del fin de semana deberán concretarse en las próximas comunicaciones. La idea es que el evento tenga entidad propia y no quede reducido a una carrera aislada.
Regreso a Europa y primera parada española
El campeonato volverá a competir fuera de Norteamérica después de más de una década. La última salida fuera de Estados Unidos y Canadá se produjo en São Paulo en 2013, y su anterior incursión europea con la identidad actual de la categoría se remonta a 2007, cuando todavía se hablaba de Champ Car y se corrió en Assen. Barcelona será, por tanto, la primera plaza española que reciba a la IndyCar.
El regreso a Europa no se limita a una operación de imagen. Al circuito catalán le interesa rentabilizar su prestigio y su experiencia organizativa, mientras que la IndyCar busca abrir mercado en el viejo continente y acercarse a una afición que sigue con atención a pilotos como Palou. El trazado permanente y la tradición de Montmeló han pesado frente a otras alternativas logísticas.
Palou, el gran reclamo deportivo

El principal gancho deportivo para el público local es Álex Palou, cinco veces campeón de la IndyCar y cuatro de esas coronas de forma consecutiva. El piloto catalán se formó en el programa de jóvenes talentos del Circuit y mantiene una vinculación evidente con la zona, ya que su localidad natal, Sant Antoni de Vilamajor, se encuentra a pocos kilómetros de Montmeló. Su presencia en la parrilla añadirá un aliciente extra para los aficionados españoles.
Durante el acto de presentación se reconoció su trayectoria, y esa circunstancia refuerza el relato de que la carrera llega en un momento dulce para el automovilismo español. Ver a Palou competir en casa será uno de los reclamos comerciales y deportivos más visibles, aunque la organización quiere que el evento no dependa únicamente de un nombre y ofrezca un fin de semana completo con actividad para distintos tipos de público.
Impacto económico y situación de las entradas
Más allá de lo deportivo, el acuerdo se presenta como una oportunidad para proyectar Barcelona y Cataluña en el mercado norteamericano y para generar movimiento económico en sectores como el turismo, la restauración y los servicios. La cita puede atraer seguidores europeos y estadounidenses, y encaja en un calendario del Circuit que busca llenar el hueco dejado por la Fórmula 1 en 2027 y mantener el pulso internacional del recinto.
Las entradas todavía no están a la venta y no se han desvelado precios ni categorías. La organización ha indicado que irá informando de los pasos a seguir a través de sus canales oficiales, por lo que conviene estar atento a las comunicaciones del Circuit. Tampoco se ha cerrado por completo el programa del fin de semana, que incluirá entrenamientos, clasificación y carrera, además de actividades paralelas.
El balance es claro: el Circuit gana un campeonato de primer nivel y la IndyCar encuentra en Barcelona su puerta de entrada a Europa. El proyecto arrancará en julio de 2027, tendrá continuidad durante varias temporadas y contará con Palou como gran embajador, sin olvidar el reto logístico y económico que supone trasladar la categoría al otro lado del Atlántico. Habrá que ver cómo se concretan entradas, horarios y apoyo del público, pero la cita ya se ha ganado un lugar destacado en la agenda automovilística española.