La comparecencia también sirvió para desmentir una posible ruptura entre Aston Martin y Honda. Newey explicó que la visita de Lawrence Stroll a Japón entraba dentro de la agenda habitual y que él mismo participó por videoconferencia. Con ese mensaje, el equipo intenta pasar página a los rumores y centrar la atención en el trabajo técnico, que es donde de verdad se juega el futuro del proyecto.
Honda, confianza y rumores desactivados
El jefe de Aston Martin no escondió las dificultades del momento, aunque tampoco quiso alimentar un escenario de crisis. Según su versión, la reunión con la cúpula de Honda estaba programada desde hace tiempo y forma parte de los contactos periódicos entre ambas partes. Newey puso el foco en que el vínculo se mantiene y en que el contrato permite mirar con cierta tranquilidad hasta 2028, sin que exista la intención de buscar otro suministrador a corto plazo.
Las dudas sobre Honda no han desaparecido del paddock, y el propio Newey reconoció que la firma japonesa está algo por detrás del punto en el que estaba cuando Red Bull empezó a trabajar con ella. Ahora bien, matizó que aquella situación llegaba después de varias temporadas desde su regreso, mientras que esta etapa es la primera campaña completa de vuelta. Esa diferencia contextual explica, en parte, que el equipo prefiera hablar de margen de crecimiento y no de sentencia definitiva.
El reto técnico y el papel del ADUO
En el plano técnico, Aston Martin necesita que el motor dé un paso adelante y que el conjunto del monoplaza acompañe. Newey evitó repartir culpas entre chasis y unidad de potencia, pero dejó claro que los datos de GPS y el informe ADUO ayudan a situar la desventaja. El sistema de concesiones mide sobre todo potencia, aunque el rendimiento real depende también de la aerodinámica, la eficiencia y la forma en que se integra todo el paquete. La idea que transmitió es que no basta con sumar caballos, sino que hay que hacerlo funcionar en pista.
El calendario de mejoras será otro factor determinante. Newey apuntó que todavía es pronto para saber dónde estará Honda al inicio de la próxima temporada y que cualquier desarrollo extra hacia la octava cita dependerá de lo que permita el comité asesor. Honda, por su parte, habría reconocido cierta decepción por el avance logrado, pero transmite determinación para seguir puliendo sus procesos y corregir el rumbo con personal más capacitado.
Alonso y el cambio de ambiente en Silverstone

La otra gran protagonista de la comparecencia fue la valoración de Fernando Alonso. El británico lo situó entre los grandes de todos los tiempos y explicó que los pilotos excepcionales procesan la información de forma casi automática. Esa capacidad les deja margen para leer la carrera, entender el comportamiento de los neumáticos y adaptar su conducción al equilibrio cambiante del coche. Para Newey, no es solo talento puro: hay una gestión mental que marca diferencias.
En la fábrica también se han notado cambios. Newey describió un ambiente más cohesionado en ingeniería, con intercambio de ideas, conversaciones constantes y gente trabajando hasta tarde. Esa energía, según el propio equipo, importa especialmente en una temporada complicada, porque permite sostener el esfuerzo aunque los resultados no lleguen de inmediato. La cultura de trabajo se ha convertido en una parte central del discurso para justificar la confianza en el futuro.
El contexto de Austin añadió un elemento de alivio: el fin de semana dejó señales de que el coche no está del todo perdido y de que Alonso puede exprimir más de lo que el papel sugiere. Aun así, el propio Newey insistió en que conviene no lanzar las campanas al vuelo mientras el déficit de rendimiento siga siendo evidente. La prioridad pasa por reducir esa brecha, consolidar el trabajo interno y dar a Honda el tiempo que considera necesario para madurar su proyecto.
La fotografía que deja Austin es la de un Aston Martin que prefiere sostener a Honda antes que abrir una crisis pública. Newey rebaja los rumores, mantiene la vista puesta en 2028 y reconoce que el motor y el coche aún tienen deberes pendientes. Al mismo tiempo, aprovecha para elogiar a Alonso y para destacar un ambiente de trabajo más unido en Silverstone. El mensaje es claro: paciencia, confianza y trabajo técnico, sin prometer milagros.