Prueba Audi Q7: un gran SUV para viajar con clase, confort y tecnología

  • Tercera entrega del Audi Q7, con dos motores diésel V6 MHEV plus, etiqueta ECO y tracción quattro.
  • Precios en España desde 95.630 euros para la versión de 245 CV y 98.500 euros para la de 299 CV.
  • Interior configurable con cinco, seis o siete plazas y maletero de hasta 2.075 litros.
  • Más tecnología, confort de marcha y una agilidad superior a la esperada para su tamaño.

Prueba Audi Q7

La nueva entrega del Audi Q7 ya está disponible en España y la hemos conocido durante una presentación nacional con recorrido entre Madrid y Ávila. La firma de Ingolstadt conserva la esencia del SUV grande y lujoso, pero introduce un interior más configurable, soluciones tecnológicas recientes y una gama inicial centrada en el diésel electrificado. No se trata de un coche pensado para callejear: su hábitat natural son los trayectos largos y las familias que necesitan espacio de verdad.

En esta primera toma de contacto, el vehículo transmite una sensación de solidez propia de un modelo de representación. El confort de marcha y el aislamiento destacan por encima de otras cualidades, aunque también sorprende por una agilidad mayor de la que su volumen haría suponer. Eso sí, la mecánica diésel se hace notar en las aceleraciones más intensas.

Motores diésel y precios para el mercado español

Prueba Audi Q7 TDI

La oferta de lanzamiento recurre a un bloque 3.0 V6 TDI con dos niveles de potencia. Las versiones anunciadas rinden 245 y 299 CV, con 500 y 630 Nm de par respectivamente, cambio automático tiptronic de ocho relaciones y tracción integral quattro. Ambas incorporan hibridación ligera MHEV plus de 48 voltios, lo que les permite lucir etiqueta ECO y sumar apoyos puntuales de hasta 18 kW -unos 24 CV- en determinadas situaciones. También se recurre a un compresor eléctrico EPC para reducir la demora de respuesta del motor.

Más adelante llegarán dos versiones PHEV y una de gasolina

Los precios para España sitúan la base en 95.630 euros para el Q7 de 245 CV y en 98.500 euros para el de 299 CV. Entre ambas variantes hay una diferencia de 2.870 euros. El consumo homologado declarado ronda los 7,2 a 8,0 litros cada cien kilómetros en la versión más potente, en función de la configuración.

Habitáculo versátil y capacidad de carga

Prueba Audi Q7 plazas traseras

Uno de los cambios más relevantes afecta al interior, que por primera vez puede pedirse con seis plazas. El Q7 se ofrece con cinco, seis o siete asientos, con una segunda fila de ajuste eléctrico y respaldos abatibles. La sensación a bordo es amplia y la posición de conducción elevada ayuda en los desplazamientos largos, como también lo hace la gran calidad en su ejecución y un confort al alcance de pocos vehículos.

La producción se lleva a cabo en la planta de Bratislava.

El maletero mantiene cifras generosas. Con cinco plazas anuncia 806 litros ampliables a 2.075 y en la variante de siete ocupantes declara 722 litros detrás de la segunda fila y hasta 1.980 litros tras abatir la tercera. Estas medidas convierten al modelo en una alternativa práctica para viajar con equipaje, algo que encaja totalmente con su enfoque familiar. Como detalle, el techo panorámico opcional puede regular su transparencia en nueve zonas e incorporar luz LED.

Pantallas, iluminación y asistentes

Prueba Audi Q7 interior

Siguiendo con el interior, el salpicadero adopta el sistema MMI panoramic display, con instrumentación digital de 11,9 pulgadas y una pantalla central táctil OLED de gran formato. La tercera pantalla, de 12,3 pulgadas, va destinada al acompañante y se incluye de serie, con un modo de privacidad para que el conductor no se distraiga. En cualquier caso, para mí es un elemento bastante prescindible.

La iluminación exterior es otro de los apartados más llamativos. Los faros Matrix LED digitales con módulos micro-LED pueden proyectar avisos sobre el asfalto, mientras que los pilotos traseros OLED de tercera generación estrenan distintas firmas lumínicas. Los intermitentes avanzados proyectan una señal en el suelo para hacer más visibles las maniobras ante peatones y ciclistas, y la zaga queda unida por una banda luminosa que recorre el portón. La parrilla Singleframe también puede contar con iluminación opcional.

En materia de ayudas, el Q7 incorpora control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril, frenada automática, vigilancia de ángulo muerto y cámaras para las maniobras. El sistema de aparcamiento entrenado puede memorizar hasta cinco recorridos de 200 metros, y el asistente de marcha atrás es capaz de repetir unos 50 metros en sentido inverso. Son funciones especialmente útiles en un vehículo de algo más de cinco metros de longitud y 2,010 metros de anchura.

Confort, dinamismo y límites del tamaño

Prueba Audi Q7 Black line

La suspensión de muelles de acero forma parte de la dotación básica, aunque puede sustituirse por una neumática adaptativa o una variante deportiva que rebaja la carrocería 30 milímetros, que es precisamente la configuración que hemos llevado junto con el motor TDI de 299 CV.

Su dirección a las cuatro ruedas mejora la maniobrabilidad en zonas estrechas y aporta estabilidad cuando se circula con soltura. La tracción quattro incorpora un nuevo diferencial central autoblocante con precarga para repartir mejor el par y reforzar la sensación de aplomo.

En autovía, el Q7 se desenvuelve con una serenidad notable: filtra bien las irregularidades, mantiene la velocidad con poco esfuerzo y apenas deja pasar ruido exterior, salvo cuando se aprieta fuerte el acelerador.

Prueba Audi Q7 luz trasera

Por carreteras de curvas resulta más ágil de lo esperado, con una dirección precisa y un chasis que controla bien los movimientos de la carrocería pese a que tarda un poco en apoyarse. Ahora bien, no conviene perder de vista sus casi cinco metros y su peso: en espacios reducidos o garajes estrechos no ofrece la facilidad de un SUV compacto.

Acabados y competencia

La gama española se organiza en los acabados advanced, S line y Black line. El primero funciona como acceso y los otros dos buscan una imagen más deportiva. En el mercado convive con rivales consolidados como el BMW X5, el Mercedes-Benz GLE, el Volvo XC90, además de alternativas de corte más aventurero. La elección entre ellos depende de prioridades como el espacio para siete ocupantes, el confort, la tecnología o el tipo de motorización.

Imágenes – Audi


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