Prueba Suzuki Kizashi Sport 2.4i VVT 2WD (III): En marcha

Llega el momento más esperado, el de pulsar el botón de arranque del Kizashi. Una vez pisados los pedales de freno y embrague, al pulsar, el motor 2.4 cobra vida con un sonido que lo hace, cuanto menos, interesante. El motor no es nada ruidoso, incluso en frío, y ya me pasó en una ocasión mientras que lo apague al pulsar el botón pensando que el coche no estaba arrancado. No se nota ni una vibración.

Toca ponerse en marcha y agarramos la palanca de cambios. Los recorridos son muy precisos y no hay lugar a dudas. A lo largo de los 1250 kilometros recorridos a bordo del Kizashi ninguna marcha entró mal ni requirió más de un intento. Los recorridos de la palanca si que pueden resultar un poco largos. Una pega relativa a las marchas es la marcha atrás, que va con un seguro que hay que levantar y está paralela a la sexta, lo que nos obliga a hacer un movimiento extraño. A mi juicio la marcha atrás sería más practica estando junto a la primera, como en un Volkswagen, por ejemplo.

Los pedales tienen buen tacto, no resultan duros, pero tampoco excesivamente blandos. Lo importante es que tras horas de conducción urbana intensa, no acabamos excesivamente fatigados debido al buen funcionamiento de todo el conjunto. El freno tiene un tacto  real y la frenada es muy dosificable.

Hemos podido probar el Kizashi en todo tipo de recorridos y condiciones, y la verdad es que es un coche para rodar muchos kilómetros. Debido a la dureza de la suspensión, los neumáticos de perfil bajo y una dirección muy directa y comunicativa no resulta tan cómodo como un Citroën C5 para meterse palizas de autovía, pero tampoco es incómodo. En algunas juntas de dilatación la dirección puede llegar a moverse, así que no es aconsejable conducir como en una butaca manejando el volante con dos dedos.

Lo mejor es que mantiene un equilibrio muy bueno, puesto que en carreteras con curvas muestra un agarre excepcional, con pocos balanceos. Si vamos pasados el coche puede mostrarse ligeramente subvirador, aunque también podemos descolocarle el culo muy fácilmente a la salida de las curvas mediante el gas de forma para nada peligrosa (es posible hacerlo con el ESP puesto, que enseguida corta el rollo para que no vaya a mayores la cosa). La dirección muy directa y comunicativa y con un buen autocentrado ayuda a una conducción placentera y ligera por carreteras secundarias. En carreteras con fuertes pendientes ascendentes y cuatro personas a bordo si que utilizaremos mucho el cambio entre segunda y tercera.

En ciudad es donde peor parado sale el Suzuki Kizashi. No es un coche grande, y maniobrar no es problema, los sensores de parking delanteros y traseros nos ayudan, pero el tarado de la suspensión hace que notemos cada bache, y que algunos badenes sean auténticas sacudidas. Es el precio a pagar por un comportamiento dinámico, ya que si tuviésemos suspensiones de bizcocho para no notar nada, en carretera tocaríamos con los retrovisores en las curvas. Hay quien encontraría pegas a la postura de conducción baja, pero yo estoy acostumbrado pues conduzco habitualmente un Mitsubishi Galant, que podemos decir que es un vehículo de corte similar.

Si pasamos a hablar del comportamiento del grupo motopropulsor no encontraremos muchas sorpresas. Podríamos decir que le faltan unos pocos bajos, como a casi cualquier motor atmosférico e incluso muchos turbo hasta que este actúa. En cualquier caso siempre tendremos una reserva de potencia, sobre todo en marchas cortas. La aceleración es muy progresiva y tal vez por ello no da la sensación de que corra mucho, pero lo cierto es que tiene un 0-100 de 7,8 segundos, y doy fe de que en adelantamientos puedes llegar a alcanzar velocidades de multa muy fácilmente. Si que es cierto que el corte de inyección cae solo 250rpm más arriba de la potencia máxima, por lo que no es difícil llegar a él sin querer.

Ahora llega el momento de hablar de los consumos, algo que todo el mundo quiere saber cuando le dices que el Kizashi tiene un motor 2.4 gasolina atmosférico de 178CV. En 605km de uso mixto (dos cuartos autovía y un cuarto de ciudad y carretera con carga) el consumo medio real fue de 9 litros exactos, cuando el ordenador de abordo marcaba 8.3. La verdad es que hay disparidad entre los datos, aunque para nada 9 litros me parece un consumo alto para las prestaciones del coche y las condiciones de uso no del todo reales (acelerones etcétera). Los siguientes 240 kilómetros concluyeron con una media de ordenador de 9,5 litros, con un uso mayoritariamente de ciudad y la parte de carretera-autovía siendo muy poco comedido con el acelerador. También está la sesión de fotos con mucho tiempo al ralenti y constantes arrancadas y paradas. Para concluir con este apartado los próximos 392 kilómetros fueron de autovía en un viaje Vitoria-Leganes, circulando desde Miranda hasta Burgos por la N-1 y después por la A-1. El consumo del ordenador fue de 6.9 litros y dejé el coche con 90 kilómetros restantes de autonomía hasta la reserva.

Haciendo cálculos aproximados, con el segundo depósito hice 631 kilómetros, a los que hay que sumar los 90 respatntes (teóricos). La reserva salta cuando quedan unos 10 litros de gasolina, por lo tanto, si para 721km necesitamos 55 litros de combustible, la media “real” sería de 7.6 litros a los 100, una cifra correcta, y que curiosamente coincide con la desviación del depósito que sí pude medir.

Con todo esto ya sabemos cómo es el Kizashi cuando estamos a sus mandos. Mañana sacaremos la conclusión final de esta prueba. Ya sabéis que os estaremos esperando, y que si tenéis alguna duda, os responderemos encantados.

Para saber más del Kizashi:

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