La planta de Volkswagen Navarra en Landaben ha vuelto a situar a Navarra en el mapa industrial del automóvil al mantenerse como una de las instalaciones más importantes del fabricante alemán en todo el mundo. A pesar de un ligero retroceso en el número total de unidades ensambladas, la fábrica pamplonesa ha conservado un peso destacado dentro de la marca Volkswagen y del conjunto del consorcio, en plena fase de transformación hacia la movilidad eléctrica.
Durante el último ejercicio, la factoría ha combinado la actividad diaria de producción con una serie de trabajos de adaptación técnica que condicionan el ritmo habitual de la planta. Estas obras, orientadas a la llegada de nuevos modelos de cero emisiones, han supuesto ajustes temporales en la capacidad productiva, pero al mismo tiempo refuerzan el papel estratégico de Landaben dentro de la red global de fábricas del grupo.
Quinta planta mundial de la marca Volkswagen
La fábrica de Landaben cerró el año situada como la quinta planta con mayor producción entre las dieciséis instalaciones de turismos y vehículos comerciales ligeros de la marca Volkswagen en el mundo, una clasificación en la que no se incluyen fábricas de camiones ni de autobuses. Solo Wolfsburg (Alemania), Bratislava (Eslovaquia), Puebla (México) y Palmela (Portugal) superaron el volumen de vehículos ensamblados en Pamplona.
A lo largo del ejercicio, la factoría navarra fabricó 225.225 automóviles, una cifra que representa el 7,5% del total de turismos y vehículos comerciales producidos por la marca Volkswagen a escala mundial. Este porcentaje confirma el peso de la planta dentro del esquema productivo de la firma y la mantiene entre las instalaciones con mayor carga de trabajo.
Si se amplía la fotografía y se tiene en cuenta a todas las plantas de vehículos del Consorcio Volkswagen, incluidas las que operan en China y las pertenecientes al resto de marcas del grupo, la posición de Landaben también sigue siendo relevante. En ese contexto más amplio, la fábrica navarra se sitúa en el puesto decimocuarto de un total de 49 instalaciones, con un aporte aproximado del 2,6% del volumen global de producción del consorcio.
Impacto de las obras y adaptación a la electrificación
El balance anual llega acompañado de un descenso respecto a los 274.688 vehículos ensamblados el año anterior. La diferencia se atribuye principalmente a la reducción temporal de la capacidad de producción derivada de las obras de adecuación de la planta, que se han prolongado durante todo el ejercicio.
Estos trabajos se orientan a preparar las líneas de montaje y las instalaciones auxiliares para la llegada de dos nuevos modelos eléctricos: el Škoda Epiq y el Volkswagen ID. Cross. La previsión es que ambos entren en producción en serie a partir de 2026 y se fabriquen junto a los actuales coches de combustión, lo que obliga a adaptar procesos, equipamientos y logística interna.
La propia compañía ha subrayado que estas inversiones en modernización son claves para garantizar la continuidad industrial de la planta y su competitividad. Desde la dirección de Volkswagen Navarra se considera que la incorporación de modelos de cero emisiones reforzará la posición estratégica de Landaben tanto dentro de la marca Volkswagen como en el conjunto del grupo, especialmente en el mercado europeo.
Modelos fabricados y reparto por motorizaciones
En el capítulo de producto, la planta navarra sigue apoyando su actividad en dos modelos de combustión que han marcado el ritmo de producción en los últimos años. A lo largo del ejercicio se ensamblaron 133.838 unidades del Volkswagen T-Cross y 91.186 vehículos Taigo, que continúan siendo la base de la carga de trabajo diaria en la factoría.

Además de estos modelos, la fábrica produjo 201 unidades preseries correspondientes al Škoda Epiq y al Volkswagen ID. Cross. Estas unidades forman parte de las fases previas de validación y ajuste de procesos necesarias antes del arranque de la producción en serie de los futuros modelos eléctricos, un paso imprescindible en la estrategia de electrificación de la planta.
En cuanto a la parte mecánica, la información facilitada por la compañía muestra una clara preferencia por los motores de menor cilindrada. Del total de coches fabricados, el 72,76% montó el propulsor de 1.0 litros y 85 kW, mientras que el 17,80% incorporó la versión de 1.0 litros y 70 kW. El resto, un 9,44% de la producción, correspondió al motor de 1.5 litros y 110 kW, que se sitúa como la alternativa de mayor potencia dentro de la gama que se ensambla en Landaben.
Crece la preferencia por el cambio automático DSG
Los datos de la planta navarra también permiten observar ciertas tendencias en las elecciones de los clientes en materia de transmisión. A lo largo del año, el cambio automático DSG ganó protagonismo y se montó en el 66,8% de los vehículos producidos, una cuota que supone tres puntos más que la registrada el ejercicio anterior, cuando esta opción representaba el 63%.
Este avance del cambio automático indica una demanda cada vez mayor de soluciones orientadas a la comodidad de conducción y a la gestión eficiente de consumos y emisiones. El resto de la producción se mantiene con caja de cambios manual, que continúa siendo una opción relevante en varios de los mercados a los que exporta la planta de Pamplona, especialmente en países europeos donde esta configuración sigue teniendo una fuerte implantación.
Colores, especificaciones de mercado y países de destino
En lo que respecta al acabado exterior, la estadística de 2025 muestra una clara preferencia por los tonos sobrios. El gris ceniza concentró el 19,6% de los vehículos producidos, mientras que el negro profundo alcanzó el 18,2%, situándose como los dos colores más habituales en la línea de pintura de la factoría de Landaben.
La planta también adapta una parte de su producción a mercados con requisitos específicos. Durante el año, el 12,2% de los coches fabricados se destinó a países con conducción por la izquierda, lo que implica la fabricación de vehículos con volante a la derecha y determinadas configuraciones propias de esos destinos. Estos ajustes se incorporan desde la fase de planificación de la producción para responder a las necesidades de cada mercado.

En total, los coches ensamblados en Pamplona se enviaron a treinta y ocho países diferentes, con una marcada vocación exportadora. Alemania fue el principal receptor de vehículos fabricados en Navarra, con el 18,9% de las unidades expedidas. A continuación se situaron Turquía, con el 15,1%, e Italia, que concentró el 11,5% de los coches producidos.
El mercado español también mantiene un peso significativo dentro de la distribución, al absorber el 11,3% de la producción, mientras que Francia alcanzó el 8,1%. Este reparto deja clara la importancia del entorno europeo en la actividad comercial de la fábrica, si bien la presencia en Turquía y en otros países amplía el alcance geográfico de los vehículos ensamblados en Navarra.
Peso de la planta navarra en el grupo Volkswagen
La posición de Landaben dentro del grupo no se explica únicamente por el volumen anual de producción, sino también por su papel en la transición industrial hacia nuevos sistemas de propulsión. La apuesta por los futuros modelos eléctricos plantea un escenario en el que la planta navarra combinará vehículos de combustión y cero emisiones, lo que exige una elevada flexibilidad operativa y una fuerte capacidad de adaptación tecnológica.
Según los datos difundidos por la compañía, la fábrica de Pamplona forma parte del núcleo de instalaciones que el grupo está utilizando para avanzar en su estrategia de electrificación en Europa. Las inversiones en obra civil, equipamiento de las líneas y formación de la plantilla buscan asegurar que, una vez entren en producción el Škoda Epiq y el Volkswagen ID. Cross, la factoría pueda mantener niveles elevados de calidad y eficiencia.
Volkswagen Navarra cuenta con una plantilla cercana a los 4.900 trabajadores, que afronta esta etapa de cambio con el reto de consolidar la relevancia de la planta en el conjunto del consorcio. La empresa considera que la combinación de modelos actuales y futuros permitirá reforzar su posición en el mercado europeo y sostener su rol como polo industrial de referencia en el norte de España.
Con la vista puesta en los próximos años, la fábrica de Landaben se mantiene como una instalación clave para la marca Volkswagen, tanto por su volumen de producción como por su papel en la introducción de modelos eléctricos en la gama. Pese al descenso puntual de unidades fabricadas, los datos de 2025 reflejan una planta con fuerte vocación exportadora, elevada especialización técnica y un peso relevante en la red mundial del grupo, que encara su transformación industrial sin perder de vista su posición de quinta fábrica de la marca por volumen a escala global.