Prueba Mercedes A 45 AMG, una cita con el demonio

Prueba Mercedes A 45 AMG

Hoy tengo una cita. Se llama Thomas Stutzbach. No, no busques porque no es alguien conocido, no es alguien a quien poner cara. De hecho, ni yo voy a conocerle en persona. Es el que firma el motor del coche que hoy pongo a prueba, el motor 2 litros de 4 cilindros de serie más potente del mercado. Pruebo el Mercedes A 45 AMG.

Ya lo comentaba cuando puse mis manos sobre el CLA 45 AMG, es difícil, imposible, no esbozar una sonrisa pícara con las llaves de un AMG en la mano. Pero cuando se trata del primer compacto al uso de la marca, de su versión más deportiva, con tracción total y 360 caballos, esa sensación se eleva al cuadrado. Tanto como lo hace su precio, aunque es el único de la familia que baja de los 60.000 euros.

Discreto y deportivo

Me encuentro entonces ante el AMG más barato. No es una deshonra, al contrario. Inspecciono una carrocería en color blanco que me es muy familiar, pues las diferencias con un Clase A con paquete AMG son exageradamente discretas. El paragolpes tiene entradas de aire más grandes, los faldones laterales son específicos y atrás serán las dos colas de escape, cada una dividida en dos, las que nos hagan girar la cabeza.

Prueba Mercedes A 45 AMG

El Mercedes A 45 AMG es tan llamativo como un Clase A cualquiera. Le pega el disfraz, ya lo creo, pero de macarra tiene poco. Claro, que no es un Edition 1, sólo apto para los más atrevidos. Dentro ocurre algo parecido, y es que cualquier paquete AMG ya te ofrece un nivel de detalles deportivos propios de este coche. Con salvedades.

Dentro me encuentro con unos preciosos backets AMG Performance, una opción de más de 2.500 euros. Los asientos de serie son calcados a los de un paquete AMG corriente, y ya rozan la perfección. Éstos no agarran más realmente, pero el empaque del interior es otro. Ahora no sólo llevamos un coche potente, sino que también te avisa de que lo es.

Prueba Mercedes A 45 AMG

El resto de detalles pasa por un volante deportivo en cuero, un cuadro de mandos específico con velocímetro tarado hasta más de 300 km/h, o una moldura para el salpicadero en imitación a fibra de carbono. Ni lo es ni lo parece, al menos hasta que la tocas, pues es blanda. Aquí no nos la cuelan los de la estrella.

Por último, el pequeño joystick para el cambio remata la consola central. Lo cierto es que no es funcional porque no podemos seleccionar las marchas desde ahí en modo secuencial, sólo con la levas. Reemplazarlo por unos más sencillos botones no estaría de más. Pero oye, el mando es bien bonito.

Porque AMG es más que motores grandes

Llega la hora de ponerse a los mandos y arrancar el coche. Son 4 cilindros y 2 litros sobrealimentados con una potencia de 360 caballos y 450 Nm de par. Algunos lo llaman herejía, yo sólo con ver sus cifras no puedo evitar recordar a un tal Lancer EVO. Y, sinceramente, no lo considero una herejía. ¿Son dos conceptos distintos? Bueno, no tanto.

Prueba Mercedes A 45 AMG

Giro la llave y… Vroooom. ¡Madre mía! Cómo suena esto, ¿no? Ven mi cara de felicidad y me dicen que lleva el escape AMG Performance opcional. No le doy mayor importancia. Salgo y aún no he recorrido ni 500 metros que, con lo ojos como platos, puedo afirmar que este escape no debería de ser una opción, sino una exigencia. ¿De verdad un coche de calle puede sonar así? Me lo llevo.

Algo más de 700 euros de elemento opcional ya me han dibujado una imborrable sonrisa que no puede más que crecer según aprieto el pie derecho. Curiosamente en modo C el coche se muestra completamente domesticado. Sabes que hay una bomba bajo el capó, pero que puedes guardarla para esos momentos en los que la necesitas. Para todo lo demás, tendrás un coche muy utilizable en el día a día.

Prueba Mercedes A 45 AMG

Pero un botón con la inscripción S llama mi atención y lo pulso. Podría llamarse botón AMG, lo merece. El escape ahora emite más ruido, y no sólo eso, sino que petardea a bajas vueltas, a medias y a altas. Si me apuráis petardea hasta al ralentí. Y no algo discreto, no. Aquí que se entere todo el mundo. Las retenciones son exageradamente adictivas.

Pero no ha acabado. Pongo el modo manual y juego un rato con las levas. Subo y bajo de vueltas a mi antojo, y cada vez que subo una marcha a altas vueltas aparece un petardeo seco y contundente. ¿He roto algo? Mis esquemas. Insisto, ¿de verdad puede un coche de calle sonar así?

Prueba Mercedes A 45 AMG

Aumento el ritmo y comienza a florecer esta maravilla de la técnica que lleva por motor. Su carácter sobrealimentado le confiere una parte baja del cuentavueltas algo perezosa, pero la parte media y alta son su rango preferido. Sinceramente, a pesar de su cilindrada, apenas noto lag o falta de respuesta.

Y eso es porque su caja de cambios de doble embrague nos insta siempre a llevar el coche en su punto óptimo para pisar el acelerador y, literalmente, intimar con el backet. Además, en modo manual si llegas al corte, llegas al corte, nada de pasar a una marcha superior si no lo pedimos. La aceleración es espectacular, tardando sólo 4,6 segundos en el 0-100 km/h. Y eso, en parte, es gracias a su sistema launch control y a la tracción total.

Prueba Mercedes A 45 AMG

No es una tracción integral permanente, pues en condiciones normales la potencia se envía al eje delantero. Cuando hay pérdidas de adherencia, puede enviar hasta el 50% de la fuerza al eje trasero. Y esto es lo que hace el Mercedes A 45 AMG un coche tremendamente efectivo. Algunos dicen que no es divertido por no ser trasera, pero este coche es para conducir de tiralíneas.

Afrontar las curvas es lo más parecido a recorrer el raíl de una montaña rusa, siendo muy difícil descolocar el coche. La dirección aquí trabaja con un tarado un tanto extraño. Es durita y bastante directa, muy agradable, pero me gustó más el tacto del CLA 45 AMG, algo más pesado. Cuando nos pasamos aparece un ligero subviraje, fácil de controlar. Su mayor baza es la salida de las curvas, pues es tan fácil como pisar el acelerador y encontrarte la siguiente sin darte cuenta. La adherencia es muy alta y los controles apenas se hacen notar.

Prueba Mercedes A 45 AMG

Claro, que llegar a las curvas tampoco se le da mal. Su sistema de frenado cumple a la perfección. Su tacto es de lo más agradable, muy dosificable y preciso. Por otro lado la potencia nos la dan unos discos perforados de 350 mm delante y 330 mm detrás. En otras palabras, puedes acariciar el pedal o bien pisarlo sin miramientos para despegarte del backet que antes había comenzado a absorberte.

Entre tanto, viajas en un vehículo que parece llevar la ruedas soldadas al chasis. Aún no he probado un coche con una suspensión tan dura, y eso que Mercedes te agasaja con un sistema aún más firme por algo más de 1.000 euros. Lo cierto es que a pesar de esa sensación de ir botando, completamente recomendable por sensaciones en este coche, no acaba resultando incómoda. Es una opinión tal vez demasiado subjetiva. Lo que sí está claro es que los balanceos o cabeceos pasan a la historia.

Prueba Mercedes A 45 AMG

¿Qué es entonces el Mercedes A 45 AMG? Un auténtico maxi-GTI. No tiene rival directo por ahora. Ni el BMW M135i que probamos la semana pasada, ni el Audi S3 se perfilan como alternativas, aunque sean lo más cercano. Cualquiera podría decir que este AMG es una auténtica locura. Y en cierto modo lo es.

360 caballos en un compacto están fuera de toda lógica. Pero entonces te subes, lo pruebas y te das cuenta, al menos en nuestra unidad de pruebas, que es lo más cercano a subirte a coche de competición. El sonido con el escape opcional es espectacular, y no creo que tenga mucho que envidiarle a un buen V8 con firma AMG.

Prueba Mercedes A 45 AMG

No corre, vuela. Tal vez demasiado para manos inexpertas. Claro, que luego es fácil de conducir. Es noble de reacciones y para ponerlo en aprietos hay que rodar exageradamente fuerte. Realmente no podemos decir que tenga pegas; no es un coche racional.

Pero me voy a quedar con dos puntos negativos para culminar esta prueba. El primero, el precio. Poco más de 55.000 euros por un compacto está fuera de toda justificación, más si vemos el listado de opcionales que debería de venir de serie. El otro, no haber tenido el tiempo ni la voluntad suficiente para salir del coche y grabar el magnífico ronroneo del escape y mostrarlo aquí.

Agradecimientos al Grupo Itra Mercedes Benz por cedernos el coche de pruebas.

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6 comentarios

  1. Defecto tremendo en la parrilla delantera, que deja ver el elemento blanco interior… FEO FEO FEO. EL resto del coche, precioso.

    1.    Eduardo Lausin dijo

      Así es, pero pasa con cualquier Clase A y con muchos más coches. Es lo que tienen esas parrillas tan grandes sin apenas rejilla. Es un caso parecido a los silenciosos de escape sin ocultar. Son detalles a cuidar.

  2.   Luis Gaton dijo

    Yo no lo llamaría herejía por su motor…más bien, adaptarse a los tiempos que corren 🙂

    1.    Eduardo Lausin dijo

      Yo la verdad es que veo más acertado un motor de este tipo en este coche que un motor de más cilindros. Creo que un motor más pequeño y apretado casa más con la filosofía deportiva de este segmento. Ahora, gustos, colores…

  3.   Ivan dijo

    Eso que decís que se ve blanco , son los tremendos radiadores que lleva(plateados) , igual que se ve en un lateral un interculer de doble flujo ( aire-agua) . Y por sus tremendas rejillas en panel de abeja deportivas . Es todo artesanía AMG.
    Yo estoy encantado con mi CLA 45 AMG , cada día disfruto mas, y es una pasada como va.

    1.    Eduardo Lausin dijo

      Hola Ivan, nos referíamos, al menos yo, al material blando que hay tras el paragolpes delantero, no a los radiadores. En una chorrada pero sí se ve a simple vista. En todo caso, una tontería sin importancia ante semejante máquina. Suerte la tuya de poder disfrutar de ese CLA 45 AMG, es una máquina muy interesante. Como curiosidad, ¿llevas el escape Performance?. Un saludo

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