La factoría de Stellantis en Ferreyra, en Córdoba, afronta un parón de siete semanas en la fabricación de las pick-ups Fiat Titano y RAM Dakota. El calendario que la compañía comparte con sus proveedores sitúa el arranque formal el 1 de diciembre y la vuelta a la actividad el 18 de enero, con tres semanas de parada y cuatro de vacaciones, según ha trascendido.
El motivo que la firma traslada a su cadena de suministro es la menor demanda de estos vehículos, tanto en el mercado argentino como en los pedidos de exportación. La caída de ventas en Brasil, principal destino exterior de la producción automotriz argentina, aparece como el factor que más pesa en una decisión que afecta a la línea de pick-ups y no al Fiat Cronos, que mantiene su ritmo habitual salvo el receso de verano.
Calendario y alcance del parón
El esquema comunicado a los proveedores combina tres semanas de cese de actividad con cuatro de vacaciones. La parada se prolongará hasta el 18 de enero. El Fiat Titano y la RAM Dakota son los dos modelos afectados; el Fiat Cronos, también fabricado en Ferreyra, solo tendrá la interrupción navideña prevista entre el 21 de diciembre y el 18 de enero. La Titano, según medios especializados, ya llevaba sin fabricarse desde comienzos de octubre, mientras que el calendario formal para la línea de pick-ups fija el parón de siete semanas y el retorno en enero.
Por qué se detiene la producción

La explicación que maneja la compañía es una contracción de pedidos en Argentina y en los mercados exteriores. Brasil concentra buena parte de las exportaciones del sector y su menor dinamismo ha obligado a revisar planes de producción. No se trata de un cierre de la factoría: se trata de un ajuste temporal de volumen para reordenar stock y esperar una recuperación de la demanda.
La sombra del debate sobre las plantas
La decisión llega después de que Herlander Zola, máximo responsable de Stellantis para Sudamérica, dejara abierta la posibilidad de cerrar una o ambas plantas argentinas en función del mercado, las reglas y la competitividad. El ejecutivo señaló que el coste laboral en Argentina duplica al de Brasil y que producir en el país no resulta competitivo si se compara con otras alternativas. También planteó distintos escenarios: mover la producción entre plantas, conservar ambas, quedarse con una o cerrar las dos.
La respuesta de la filial argentina
La filial argentina salió al paso de esas declaraciones. Martín Zuppi, presidente de Stellantis Argentina, aseguró que la compañía mantiene la actividad en Córdoba y en El Palomar, y sostuvo que la parada responde a las oscilaciones normales del mercado. Según su versión, no hay un plan oculto de cierre y cualquier terminal puede ajustar turnos o volúmenes si cambian las condiciones. Zuppi consideró que parte de las palabras de Zola se habían sacado de contexto y descartó mensajes velados.
Una apuesta inversora pendiente de la demanda
En 2024 la compañía anunció una inversión de 385 millones de dólares para convertir Ferreyra en un polo de pick-ups. El plan incluía la fabricación de la Titano y la Dakota, la producción del motor diésel Multijet 2.2 desde enero de 2027 y la creación de 1.800 empleos. La estrategia tenía un marcado carácter exportador: el objetivo era vender fuera el 70% de la producción, sobre todo a Brasil.
Qué vigilar en los próximos meses
La evolución de la demanda brasileña y la marcha de la cadena de proveedores marcarán el ritmo de Ferreyra. El parón no implica por sí solo un cierre, pero sí añade presión sobre un proyecto industrial que depende de los pedidos externos. La vuelta al trabajo está fijada para el 18 de enero; a partir de ahí se verá si el ajuste se queda en una pausa o si obliga a revisar turnos y volúmenes.