El Cybercab no es un coche adaptado: está concebido desde el principio para prescindir de cualquier control manual. Los pasajeros se sientan en un habitáculo minimalista, con una pantalla central y un botón de parada de emergencia. La compañÃa ha registrado 45 unidades de este modelo ante el Departamento de VehÃculos Motorizados de Texas, dentro de una flota de 420 vehÃculos autónomos en el estado.
Sin embargo, el lanzamiento no ha estado exento de polémica: la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) ha abierto una investigación sobre la autocertificación del vehÃculo, que carece de los controles tradicionales.
Un robotaxi sin mandos
El Cybercab es un biplaza con puertas de apertura vertical, un motor eléctrico de 219 caballos y tracción delantera. Pesa 1.412 kilogramos y utiliza una baterÃa de iones de litio. Según los documentos presentados por Tesla ante la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA), su autonomÃa combinada no ajustada alcanza los 673 kilómetros, aunque se trata de un dato de laboratorio que aún no ha sido homologado para la etiqueta comercial. La compañÃa comenzó su producción en abril, con un ritmo inicial que el propio Musk calificó de «muy lento».
La caracterÃstica más llamativa es la ausencia de volante y pedales. Tesla ha optado por un sistema basado exclusivamente en cámaras y software, sin lidar ni radar, una decisión que abarata los costes pero que ha sido cuestionada por algunos expertos. La compañÃa defiende que su tecnologÃa es suficiente, pero la NHTSA ha puesto el foco en la autocertificación: Tesla no ha solicitado una exención formal de las normas federales, sino que ha argumentado que estas no se aplican a un vehÃculo sin controles manuales. La agencia quiere comprobar si esa interpretación es válida.
La investigación de la NHTSA
La investigación, abierta el mismo dÃa del lanzamiento, cubre alrededor de 1.000 Cybercab. La NHTSA examina los datos técnicos con los que Tesla justificó la puesta en circulación del vehÃculo. No es la primera vez que la agencia actúa contra un robotaxi sin conductor: en 2022, Zoox, propiedad de Amazon, también se autocertificó y tuvo que someterse a una auditorÃa que terminó con una exención temporal y la aprobación comercial en 2026. Tesla podrÃa enfrentarse a un proceso similar, lo que retrasarÃa su expansión.
Mientras tanto, la compañÃa ya opera un servicio limitado de robotaxis con modelos Model Y en varias ciudades de Texas y Florida. Según datos de Tesla, su flota autónoma ha acumulado más de 611.000 kilómetros sin supervisión en seis ciudades. Sin embargo, la diferencia con Waymo, el principal competidor, es abismal: Waymo ha recorrido más de 354 millones de kilómetros en modo totalmente autónomo y opera en 14 ciudades estadounidenses, con cerca de un millar de vehÃculos registrados en Texas.

Competencia y contexto
El Cybercab llega en un momento en el que la conducción autónoma se ha convertido en una carrera global. Waymo, Zoox, May Mobility y Motional son algunos de los actores que compiten por dominar el transporte autónomo. Tesla, por su parte, apuesta por su capacidad industrial y su estrategia de software y conducción autónoma, pero la investigación de la NHTSA podrÃa frenar sus planes. Además, la compañÃa tiene previsto vender el Cybercab a particulares antes de que termine 2026, aunque las normas actuales limitan la comercialización de vehÃculos sin volante.
En Europa, el Cybercab no es homologable. No existe un marco legal para un vehÃculo de serie sin mandos de conducción, y España, en particular, mantiene la supervisión directa del conductor como requisito operativo. La Dirección General de Tráfico no ha aprobado ninguna normativa que permita la circulación de robotaxis sin conductor. Aunque Tesla ya ofrece su sistema FSD Supervisado en algunos paÃses europeos, el robotaxi tendrá que esperar.
El futuro del robotaxi
El lanzamiento en Austin es solo el primer paso. Tesla planea expandir el servicio a otras ciudades como Dallas, Houston, Miami, Orlando y Tampa, aunque por ahora el Cybercab solo opera en Austin. La compañÃa tendrá que demostrar que puede gestionar una flota de vehÃculos sin conductor de forma segura y rentable. La investigación de la NHTSA es un recordatorio de que la tecnologÃa no avanza sola: necesita el respaldo de los reguladores.
Para los usuarios, la experiencia de viajar en un Cybercab es similar a la de un taxi convencional, pero sin conductor. La aplicación permite solicitar un viaje, y el vehÃculo llega solo. Los pasajeros pueden ajustar la climatización, cambiar el destino y pulsar un botón de parada de emergencia. Tesla ha impuesto restricciones: los menores de 13 años no pueden viajar solos, y los de 13 a 17 deben ir acompañados de un adulto.
El Cybercab representa un avance significativo en la conducción autónoma, pero también plantea interrogantes sobre la seguridad, la regulación y la confianza del público. La investigación de la NHTSA y la falta de un marco legal en Europa son obstáculos que Tesla tendrá que superar. Mientras tanto, el robotaxi ya circula por Austin, y el mundo observa con atención.
En definitiva, el lanzamiento del Cybercab marca el inicio de una nueva etapa para Tesla, pero también para la industria del automóvil. La compañÃa ha demostrado que es capaz de fabricar un vehÃculo sin conductor, pero ahora debe demostrar que puede operarlo de forma segura y a gran escala. La investigación de la NHTSA y la competencia de Waymo son los principales desafÃos. Si Tesla logra superarlos, el Cybercab podrÃa convertirse en un referente del transporte autónomo. Si no, quedará como un intento fallido de cambiar las reglas del juego.