
La revisión de la normativa de tráfico ha incidido en el modo en que los ciclistas deben atravesar la calzada. Desde su entrada en vigor, el 1 de octubre, queda claro que las franjas peatonales no sirven para rodar sobre la bicicleta y que quien pedalea debe comportarse de forma similar a un viandante cuando emplea ese punto de cruce.
Por tanto, la bici pierde el trato de peatón en ese contexto: hay que descender y caminar junto a ella, agarrándola del manillar, si se quiere atravesar un cruce pintado. Avanzar sobre los pedales se tipifica como falta seria y conlleva un castigo económico de 200 euros, según la nueva normativa legal de la DGT para bicicletas.
Qué debe hacer el ciclista al llegar al cruce
El criterio no depende de la prisa ni de la pericia sobre la bici. Si se va a usar un paso para viandantes, la bicicleta debe ir al lado, no debajo del ciclista, y el desplazamiento tiene que hacerse andando. En la práctica, eso obliga a detenerse, bajar y retomar la marcha a pie hasta dejar atrás la calzada.
- Detenerse antes de invadir la zona reservada a los peatones.
- Bajar de la bicicleta y sujetarla por el manillar.
- Cruzar caminando, sin utilizar el cruce como si fuera un carril para vehículos.
Una falta grave con consecuencias económicas
La medida no es una simple recomendación. Circular montado por un cruce peatonal puede salir caro, con 200 euros de sanción por una falta grave. La normativa también incide en que ese espacio está reservado al tránsito a pie y no al paso de vehículos, incluida la bicicleta.
Por qué se insiste en esta regla
El argumento principal es de seguridad y convivencia: un ciclista montado en una zona pensada para viandantes puede sorprender y reducir el margen de reacción. Por eso se pide sentido común y respeto a la prioridad peatonal en esos cruces, sin excepciones basadas en la costumbre o en la prisa.
Otras reglas que afectan a la bici
La revisión normativa no se queda en el cruce. También refuerza la consideración de que peatones y ciclistas son usuarios vulnerables y merecen una atención especial. En los adelantamientos a ciclistas, por ejemplo, se exige dejar al menos 1,5 metros de separación lateral cuando se rebasa a una bicicleta.
Como regla general, la bici tampoco debe circular por las aceras, y menos aún cruzar por zonas peatonales como si tuviera prioridad. El paso de cebra queda para quien va a pie; para el resto, toca bajar, acompañar el vehículo y respetar las normas de circulación.
La idea que queda tras la actualización es sencilla: quien llega a un cruce peatonal con una bicicleta debe apearse y caminar; si sigue montado, se expone a una sanción grave de 200 euros. Esa pauta convive con una mayor protección de los colectivos vulnerables y con distancias de seguridad más claras al adelantar a los ciclistas, de modo que la bici mantiene su papel en la movilidad urbana, pero con reglas más precisas en los puntos de cruce.